Nombre del autor:Carina Sampó

Resistencia a los cambios. ¿Por que?

¿Por qué nos resistimos a los cambios? Un CAMBIO significa modificación o alteración. Estas modificaciones pueden tener lugar en diferentes ámbitos, por lo tanto hay diferentes clases de cambios: familiares, sociales, económicos, políticos, culturales. Estos ultimos incluyen de alguna forma a los demas (cultura familiar, cultura laboral, cultura empresarial,etc), si entendemos por cultura al modo habitual y cotidiano de pensar, sentir, percibir, hacer. Es decir, es como estamos acostumbrados a comportarnos, a actuar. Numerosos cambios de nuestras vidas tienen lugar sin la menor resistencia. Los cambios sutiles, aquellos que incluyen pequeñas modificaciones o variaciones, las aceptamos de forma natural, apenas se advierten ya que son cambios normales, no traumáticos, que no nos sacan de nuestro estereotipo habitual. Pero las personas nos aferramos a las costumbres porque implican seguridad. Por lo tanto, todo cambio que atente contra nuestras costumbres, tradiciones o modo de funcionamiento habitual, ya sea en los aspectos morales, intelectuales, religiosos, emocionales, psicológicos, etc., nos ocasiona resistencias, sencillamente porque se está amenazando ese estado de seguridad, equilibrio o adaptación personal. Lo que tenemos que hacer frente a un cambio es, primero COMPRENDERLO COMO NATURAL, y segundo ACEPTARLO COMO NECESARIO. Sin cambios no hay crecimiento, desarrollo. ¿Por qué no resulta sencillo o al menos tentador cambiar? La resistencia al cambio es una reacción de defensa ante obstáculos y peligros, sean éstos reales o imaginarios. Es una reacción emocional más que racional, por lo tanto es difícil evitarla o controlarla. Sus manifestaciones varían de una persona a otra, y de una situación a otra situación. Cualquier tipo de cambio no se logra de un momento a otro, es un proceso, y como tal, debemos atravesarlo, ir pasando sí o si por sus diferentes etapas. Lo que no podemos es saltarlo. Es importante y necesario que cada persona seacapaz de analizar como vive cada proceso de cambio en sí misma, eso nos permite aceptarlo mejor y avanzar más de prisa hacia la readaptación. 1- fase de ansiedad o miedo Cuando se presenta en la vida de la persona lo nuevo o desconocido, lo percibimos como amenaza o peligro, generando en nosotros ansiedades o miedos. Es en esta fase donde la persona experimenta sensaciones de inseguridad, confusión, pánico, imposibilitándola para dominar la situación. 2- fase de reacción defensiva Es aquí dónde surge la Resistencia al cambio, como un intento de huida o escape de la realidad, es decir negando la realidad, la existencia del problema o necesidad de cambiar las cosas. Y en contraposición nos aferramos aún mas a lo conocido, pero sabemos en el fondo que algo no va bien, y nuestro cuerpo reacciona con diferentes sentimientos, que en muchos casos no comprendemos: apatía, mal humor, ira, depresión. 3- fase de adaptación La resistencia y confusión generalizada se van disipando gradualmente, a medida que lo nuevo se hace cada vez más familiar y menos amenazante, logra superar o vencer los miedos y ansiedades, iniciándose la fase de adaptación o reorganización, fase del verdadero cambio. La persona se siente capaz de reaccionar impulsando la acción: Reorganiza su vida. Cambia su percepción de la realidad. Da un nuevo sentido a sus objetivos. Comienza a explorar los recursos que posee. Nuevas experiencias le provocan nuevas satisfacciones. Pensar o vivir las crisis como una oportunidad para alcanzar el verdadero cambio. Aprovechar las oportunidades requiere necesariamente un profundo cambio en las formas de ver o percibir nuestra realidad.   Publicado en Psicologos online – Directorio de artículos de psicología

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Las ALAS son para VOLAR

La siguiente lectura que os dejo me ha sido cedida por su autora para compartirla en este espacio de crecimiento personal. Se trata de una carta escrita por una jóven que intenta comunicarse con su madre y con su padre. En esta familia es frecuente la dificultad para comunicar temas importantes, cargados de emoción y sentimientos. Pero esta jóven encuentra, entre sus recursos, una forma de llegar a ellos y expresar lo que siente, piensa y hará. Nos enseña que siempre podemos acercarnos más, aunque parezca imposible…. Comienza su relato con un cuento de Jorge Bucay, como medio facilitador de su mensaje. ……CUANDO se hizo grande, su padre le dijo:– Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienen obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.– Pero Yo no sé volar – contestó el hijo.– Es verdad…….. – dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.– Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás. El hijo dudó:– ¿Y si me caigo?– Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuertes para el siguiente intento – contestó el padre. El hijo volvió al pueblo, a su casa, a sus amigos, a sus familiares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.Los más ingenuos y temerosos le dijeron:– ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado…….. ¿qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?Los más amigos le aconsejaron:– ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde una copa de un árbol, pero…… ¿Desde la cima?El joven escuchó el consejo de quiénes lo querían.Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó….. Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra……Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:-¡¡Me mentiste!! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.-Hijo mío – dijo el padre – Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse de un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.Para volar hay que empezar corriendo riesgos.Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre. MAMA, PAPA Quise compartir este cuento con ustedes porque explica, de una forma diferente, lo que de alguna manera les quiero decir yo… Las Alas son las oportunidades que la vida te pone adelante. Cada uno de nosotros tiene la libertad de elegir: dejarla pasar o tomarla cuando se presente.Pero cada elección siempre implica renunciar a otra cosa, además nada nos asegura que esa elección sea la correcta, es un riesgo que elegimos afrontar. ¿Por qué decirles esto por escrito? Porque tanto ustedes como yo sabemos que nos cuesta comunicarnos…….Es más fácil y menos penoso escapar a lo que no nos gusta, que escuchar – comprender y aceptar.Es más fácil y menos penoso escapar a lo que no nos gusta, no escuchando y oponiéndonos a todo aquello que es diferente a la forma de vida que conocemos y a la que estamos acostumbrados. Digo esto \»todo aquello que es diferente a la forma de vida que conocemos y a la que estamos acostumbrados\» para dejar en claro que SU forma de vida es Segura para ustedes porque están acostumbrados a ella, es lo que conocen a la perfección y, todo lo que es conocido nos da SEGURIDAD y todo lo desconocido nos da INSEGURIDAD / MIEDO.El camino que recorren ustedes tal vez no es el mismo que quiero recorrer yo. Esto no quiere decir que un camino sea MEJOR o PEOR. Eso no lo pueden determinar ni ustedes ni YO ni nadie, solo lo determinan las experiencias vividas y la felicidad que otorgan esas experiencias de vida. Un camino no es Mejor ni Peor que el otro, sólo son DIFERENTES y esa diferencia puede ser tan buena como no y dependen de cada uno de nosotros. Hay una frase con la que estoy totalmente de acuerdo:\» Ser feliz es tener la convicción que se va por el camino correcto\»Yo estoy convencida que estoy haciendo lo correcto, lo que yo elegí; y lo elegí porque creo que es lo mejor para mí.Unos/as logran la felicidad con mayor facilidad que otros/as. Una persona integra, equilibrada, segura de sí misma, generalmente ha tenido en sus orígenes una FAMILIA, pero no cualquier familia, porque las hay funcionales y disfuncionales.Una persona con integridad emocional ha crecido y se ha desarrollado en una familia en la qeu hubo, sencillamente y extraordinariamente, amor, afecto, contención, apoyo, cariño y comunicación verbal o comunicación no verbal, esto es a través del comportamiento, de los hechos, de los gestos….. Como nosotros, que si bien no podemos hablar verbalmente porque \»discutimos a los gritos\», comunicamos nuestros sentimientos por otros medios, con nuestros comportamientos, gestos y acciones. TODO esto no se logra de un momento al otro. Hoy puedo elegir, hoy puedo buscar lo que quiero y lo que me hace feliz porque crecí en una familia integra y armónicamente constituida (con nuestras locuras como todas las otras familias que también las tienen) que me dio fundamentalmente CONTENCIÓN AFECTIVA y SEGURIDAD EN MI MISMA, y me mostró los valores más importantes de una familia, de los amigos, del trabajo, de la honestidad y la sinceridad, del respeto por uno mismo y por el otro, en síntesis, me mostró los valores más importantes de la VIDA. Además, me enseñó a dar los primeros pasos cuando era una nena tímida que no me animaba a nada. En aquel momento estuvieron conmigo haciendo por

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Soltar lastre

Una amiga, M.Paz, nos ha permitido compartir en este espacio su reflexión, surgida a raíz del post anterior \»Cerrar etapas\».Sus palabras encierran un importante aprendizaje personal y nos sirven de continuidad y cierre a este importante tema que son los duelos, las pérdidas, las despedidas y, porsupuesto, los cierres… Gracias M.PazQue lo disfruten!! \»He disfrutado mucho leyendo la reflexión de nuestra amiga Carina en su blog http://naskendi.blogspot.com/2010/02/cerrar-etapas-que-esperas-para dar.html#comments, donde nos ayuda a reflexionar sobre la importancia de cerrar etapas en nuestra vida. Y me he animado a aprovechar su reflexión para aportar aquí la mía en esa línea, porque es algo en lo que he trabajado mucho conmigo misma a lo largo de mi vida y que me parece importante. Sin ir más lejos, en los últimos tiempos me he enfrentado en el terreno profesional a \»cierres\» con personas con las que durante mucho tiempo había llegado a establecer vínculos también personales.En unas ocasiones lo que dejas atrás te genera nostalgia y en otras te libera por completo, pero en cualquier caso mi experiencia es que siempre es necesario tener un tiempo de \»duelo\», asumir la pérdida o el desencanto y seguir adelante. Porque las heridas, en mi opinión, no se curan deteniéndose a pensar una y otra vez en ello -tampoco evitando reflexionar sobre ello, por supuesto-. Para mí sólo empieza el proceso de cicatrización cuando, una vez que has interiorizado la pérdida de manera serena, asumiendo lo que se va y aprendiendo para aquello hacia lo que caminas, miras a tu día a día con calma, olvidando los daños producidos, perdonándote a ti mism@ por los que has podido producir tú, y valorando aquello que has aprendido en el proceso. Y si lo que dejas atrás son alegrías, dando las gracias por lo que has conseguido vivir durante un tiempo. Siempre es necesario desprenderte de multitud de cosas que a la larga se convierten en un tremendo lastre. Claro que, dicho así puede parecer fácil, pero en realidad puede llevar toda una vida conseguir esa serenidad. Lo que yo he comprobado es que sólo perdonando y perdonándote y sólo agradeciendo lo que recibes y dando lo que puedas, encuentras la paz interior. Tal vez esto no está muy de moda, ya que el rencor y la agresividad están por ahí cerca, pero las personas que conozco que viven en paz consigo mismas, tienen esto en común. Y creo que eso es lo que te ayuda a cerrar esa puerta que queda atrás, pero no en falso, sino de verdad. Y también te permite utilizar tus energías en algo constructivo y útil para ti mismo y para los que te rodean, y no desperdiciarlas en el recuerdo y la rabia o, en el mejor de los casos, en la nostalgia de batallas anteriores. Con el paso de los años he aprendido que mi energía es altamente valiosa para mí y nadie o nada que la desgaste merece ocupar un puesto relevante en mi vida. Ese lastre que llevas en la mochila pesa demasiado. Así que estoy de acuerdo, cerrar la puerta cuando es necesario, y seguir adelante, es importante para construir y avanzar. En cualquier caso, antes o después se abrirá otra puerta más acorde con el momento en el que estemos entonces…\» Publicado por M.Paz, Un Rincón para Crearhttp://unrinconparacrear.blogspot.com/

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Crecimiento en Familia

Hace tiempo que tengo la idea de abrir una sección de ESCUELA DE FAMILIA, dónde escribir un poco de todo, pero siemrpe en relación a la familia, hij@s, educación, afectividad, en conclusión: crecimiento personal-familiar. Asi es que hoy, lo abro formalmente con este post que ha surgido espontáneamente a raiz de una vivencia familiar…  Aunque siendo sincera, no se bien como seguirá evolucionando. Estos últimos días, estando con mi niña en casa enfermita, esas cosas típicas que se cogen en el cole con 3 añitos, me detuve a pensar en las actividades de distracción, su tiempo libre y el uso de la televisión. Según un artículo que he leído recientemente sobre los hábitos de ocio entre niños y niñas, dice que están expuestos a la televisión una media de 218 minutos al día, más o menos según la edad. Y eso hace, al menos, detenerme en mi funcionamiento automático para pensar, revisar, intentar cambiar y hacerlo un poquito mejor…. ¿Es mala la televisión? ¿No es acaso un medio educativo? ¿Cuál es su límite? Clasificar en un extremo u otro depende del adecuado uso que hagamos de ella. Por ello nos conviene aprender a usarla, enseñar a utilizarla y facilitar la realización de otras muchas actividades divertidas, recreativas, didácticas, constructiva y en familia. Rafael Sánchez Ferlosio, escritor español -novelista y lingüista- premio Cervante 2004 y premio Nacional de las Letras 2009, nos previene que la televisión puede usarse como \»el mejor canguro: sale barato e hipnotiza a los pequeños\». Que verdad tan verdad!!! Porque… quién de nosotros/as no lo hemos comprobado? No es fácil poner límites a nuestros peques con tan atractivos “dibus”, o como dice mi hija: “budijitos”. Pero es quizás más difícil ponernos límites a nosotros mismos en las tareas diarias, para sentarnos a jugar y disfrutar con y de ellos y ellas. La tele es un medio de aprendizaje?  Sí, sin duda. Sólo hay que aprender a ver la tele: Que, Cuándo, Cuánto, Dónde? Con quién?   Responder estas simples preguntas, ya nos lanza datos significativos:     ¿Que? Imágenes, lenguaje, personajes, contenidos adecuados a la edad. ¿Cuando? A la hora de comer? a la hora de cenar? antes de ir a la cama? horas por la mañana, horas por la tarde? Estoy segura que responderíamos al unísono NOOOOOO, claro que NOOOOO…. Entre nosotras/os, lo hacemos? ¿Dónde? En la cocina? En le salón? En la habitación? ¿Con quien? Solos/as o en compañía? La respuesta adecuada y conocida es: en compañía y bajo supervisión… ¿lo hacemos? “La tesis doctoral del pediatra Eduardo Santoro buscaba responder a una pregunta: ¿Por qué los niños ven la televisión?. La investigación descubrió dos respuestas. La primera concluía que los pequeños recurren a la TV para satisfacer sus necesidades de distracción, reducir las tensiones y como medio para obtener información. La segunda agregaba un factor situacional externo: \»El niño ve televisión porque no le queda otro remedio\». Fuente: http://www.consumer.es/   ¿Que ideas se te ocurren para mejorar y dejar de ver \»tanta tele\»? Yo comencé deteniéndome! Dándome cuenta de mi actitud y mi accionar. Observando al pimpollo que tengo a mi lado y, finalmente, sentándome a jugar. A construir torres que se caen, cercos para animalitos de la granja, a colorear a Mini, Miky y Pluto, a colorear en conjunto… para terminar con un montón de besos, consquillas y abrazos! Que pases un fantástico fin de semana de juegos, risas y diversión!!!

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¿Te has preguntado alguna vez por la historia de tu nombre?

Cuando nacemos o incluso antes de nacer nos dan un nombre, uno que no elegimos sino que ha sido “escogido para” cada uno/a de nosotros/as. En general suele ser asignado por la madre y/o el padre, en otros casos, por algún otro miembro de la familia. A muchas personas les gusta el nombre que llevan y a otras tantas, no. A veces deseamos o hemos deseado poder cambiarlo y renombrarnos a nuestro gusto, de ahí que surjan y permitamos sobrenombres. Alguna vez te has preguntado: ¿Por qué este nombre? ¿Que hay detrás de él? ¿Cuál ha sido su historia? ¿Quién o quienes participaron de su elección? Es muy interesante descubrir el universo que existe detrás del nombre propio que cada persona tiene. Si investigamos un poco podemos descubrir las expectativas depositadas en ese niño o niña que acaba de nacer, tan sólo con el nombre que han pensado, elegido y decidido exclusivamente para él o ella. ¿A quién pertenece ese nombre? ¿A un abuelo/a, a un familiar lejano que aún vive, o ya no? ¿Cuán importante fue este personaje en la familia? ¿Cómo fue esa persona, cómo fue su vida, sus éxitos? ¿Y cómo se espera que sea quien recibe su nombre? Ya con la “puesta del nombre” se trasmiten valores, deseos, expectativas de que sea tal o cual persona, de que siga un ejemplo de vida concreto. Por otra parte, puede que hayamos recibido un nombre desconocido para la familia, pero entonces, ¿de dónde ha salido? ¿De un personaje famoso de la historia o del cine? Si es así, observemos las características de este personaje, de este portador/a del nombre, y podremos “saber” un poco más de lo que han depositado sobre nuestros hombros, sea esto positivo o no, bueno o no, deseado o no. Y Tú ¿conoces la historia de tu nombre?

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Tres joyas que tienes en tu vida!

Cuando era pequeña siempre escuché a mi alrededor decir, como dicho popular, tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor…Luego con el tiempo, comencé a escuchar rectificaciones de este dicho: el dinero no te hace feliz, por el contrario, te crea enemigos e infelicidad… por ello, concluían diciendo que las tres cosas más importantes en la vida eran: la salud, el amor y el trabajo. Hace unos días me llegó otra forma de ver las cosas importantes de la vida, una visión más integral, menos popular quizás… aquí se las dejo: \»Tres cosas irrevocables para tu vida son:Tiempo – Palabras – y Oportunidades\» Y agrego:El Tiempo es único, lo que no aprovechamos se pierde irremediablemente, es quizás lo único que no podemos recuperar, por eso es tan valioso!Las palabras, pueden construir o destruir, en el menor instante de tiempo ya sea por emisión u omisión, por ello su importancia. Las oportunidades llegan y se van, algunas no vuelven a presentársenos. Depende de nuestra capacidad saber aprovecharlas para conseguir nuestros propósitos y deseos. \»Tres cosas que no debes negarle a tu vida son:Serenidad – Honestidad – y Esperanza\» La serenidad, el claro del bosque, como símbolo de ese lugar dónde encontrarnos a nosotros/as mismos/as con las ideas claras y las emociones controladas.La honestidad, virtud que no nos debe faltar para ser personas nobles y rodeadas de afectos.La esperanza, condimento esencial para poder seguir adelante cada día con ilusión, entusiasmo y optimismo. \»Tres cosas que deterioran tu vida son:Arrogancia – Furia – y Drogas\» La arrogancia, vicio que hay que destronar si reina en nuestras vidas, ya que solo nos traerá conflictos, derrotas, pérdidas y soledad.La furia, una de las emociones básicas. No debemos eliminarla solo controlarla, manejarla adecuadamente porque ella también posee su lugar en este mundo y su razón de existir.Las drogas, nada que decir pues ya lo sabemos de sobra, solo nos proporcionan la destrucción y nos acerca a la muerte. \»Tres cosas que son tu elección:tus Sueños – tu Éxito – y tu Destino\» Elegir es optar, Decidir es actuar. Dos acciones que implican a nuestra voluntad, capacidad de riesgo y sobre todo a la valentía para asumir nuestras responsabilidades, con sus errores y aciertos. Nada fácil! Me he permitido modificar la última frase… \»Tres joyas que tienes en tu vida son:\»tus afectos – tu Autoestima – y tu Salud: Si tuviera que decir cuáles son las tres cosas más importantes de mi vida, de la manera más espontánea y súbita, encabezarían mi lista con: mi hija, mi familia, mis sueños… ¿Cuáles son para ti las tres cosas más importantes, más valiosas de tu vida?Nos gustaría que lo compartas dejándonos tu comentario. Gracias!! Carina Sampó

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Laura Gutman: Dile que le quieres

Hola nuevamente, en esta ocasión quiero dejarles en compañía de un breve artículo de Laura Gutman. Que lo disfruten!! Dile que le quieres Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida…eres un encanto…cariño…mi corazón…mi amor…mi cielo…qué guapo…qué listo…¿Estamos sonriendo? Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: qué tonto eres…pues sólo sabes mentir…que si sigues así se lo diré a tu padre…eres malo…no te quiero… ¿acaso no comprendes?… ¿eres sordo?…distraída como su madre…¿Estamos compungidos? Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es. El niño pequeño no pone en duda lo que escucha de los mayores. Puede ser doloroso o gratificante, pero en todos los casos, la interpretación de los adultos es absolutamente certera para el niño que aprende a traducir al mundo a través del cristal de los mayores. En este sentido, la intención con la que hablamos con los niños es importante. Si los amamos de verdad, seguramente nuestras palabras estarán cargadas de sentimientos cariñosos y suaves. Pero si estamos llenos de resentimiento, destilaremos odio aún cuando los niños no tengan nada que ver. Es verdad que hay situaciones donde el niño se equivoca o hace algo inadecuado. Pues bien. Una cosa es conversar sobre eso que “hizo” mal, y otra cosa es que ese acto lo convierta en alguien que “es” malo. Sólo nuestro rencor puede confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “es” en la medida que es malo, y para ser malo, tiene que seguir haciendo todo lo que haga enfadar a sus padres. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser amado sin condiciones. Para el niño “eternamente malo a ojos de sus padres”, siempre aparecerá otro individuo que actuará el personaje opuesto: “el eternamente bueno”. A veces es alguien tan cercano como el propio hermano o hermana, u otra persona muy próxima a la familia. Allí, en ese personaje, -no importa qué es lo que haga- recaerá toda la admiración y será nombrado por los padres como alguien “bueno, inteligente y listo”. Esta es la prueba fehaciente de que no se trata de lo que cada uno es o hace, sino de la necesidad de los adultos de proyectar polarizadamente, nuestros lados aceptados y nuestros lados vergonzosos en otros individuos, para no hacernos cargo de quienes somos. Y también para dividir la vida en un costado bien negro y en otro bien blanco, de modo de tener cierta sensación de claridad. Que por supuesto no es tal. Parece que los adultos necesitamos mostrar todo lo que los niños hacen mal, cuán ineptos o torpes son, para sentirnos un poquito más inteligentes. Es una paradoja, porque al actuar de esta forma, es obvio que somos increíblemente estúpidos. Sin embargo las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, generosos, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de colores y sueños, salvo que estemos inundados de rabia y rencor. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Parece que nuestra generación es bisagra en la evolución de la sociedad occidental. A las mujeres nos toca aprender a trabajar y lidiar con el dinero. A ser autónomas. Nos toca aprender sobre nuestra sexualidad. A re aprender a ser madres con parámetros diferentes de los de nuestras madres y abuelas. Y nos toca aprender a amar. Por eso es posible que sintamos que es un enorme desafío y además es mucho trabajo, esto de criar a los niños de un modo diferente a como hemos sido criadas. Es verdad. Es mucho trabajo. Pero se lo estamos ahorrando a nuestra descendencia. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más. Laura GutmanEs argentina, terapeuta familiar y escritoraLleva publicados varios libros sobre maternidad, paternidad, vínculos primarios, desamparo emocional, adicciones, violencia y metodologías para acompañar procesos de indagación personal. Es colaboradora habitual en numerosas revistas en Argentina y España. Dirige Crianza, una institución con base en la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una Escuela de Capacitación Profesional y un equipo de profesionales que asisten a madres y padres. Carina Sampó

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El Límite Soy Yo

Hola!!! Ya estamos nuevamente aquí, dando inicio a los primeros pasos de este 2010 y que mejor que hacerlo con esta historia que les dejo para reflexionar. Espero que así sea y que os guste. Un día todos los empleados llegaron a la oficina y vieron un gran cartel en la puerta donde estaba escrito: \»Ayer la persona que estaba obstaculizando su crecimiento en esta compañía falleció. Lo invitamos al funeral que ha sido preparado en el gimnasio\». Al comienzo, tod@s se sintieron mal por la muerte de aquella persona compañera de trabajo, pero después de un rato les picó curiosidad por saber quién era ese hombre o mujer que obstaculizaba el crecimiento de sus colegas y de la compañía misma. Era tanto el alboroto en el gimnasio que se les pidió a los guardias de seguridad que controlar a la multitud. Cuanto más gente se aproximaba al ataúd, más intenso se hacía el alboroto. Tod@s pensaron: \»¿Quién es este o esta que estaba impidiendo mi progreso? Bueno, ¡por lo menos se murió!\». Uno por uno el personal de la empresa conmovida se aproximaban al ataúd y cuando miraban dentro súbitamente se quedaban sin palabras. Parados cerca del féretro, conmocionados y en silencio, parecería que alguien les hubiera tocado la parte más profunda de su alma. Había un espejo dentro del ataúd: todos los que miraban dentro se podían ver a sí mismos. Había también un cartel al lado del espejo que decía: \»Hay una sola persona que es capaz de ponerle límites a su crecimiento: TÚ. Tú eres la única persona que puede revolucionar tu vida. Tú eres la única persona que puedes influenciar sobre tu felicidad, tu realización y tu éxito. Tú eres la única persona que se puede ayudar a sí mismo/a. Tu vida no cambia cuando cambia tu jefe, cuando cambian tus amigos, cuando cambias a tus padres, cuando cambias a tus socios, cuando cambias de compañía. Tu vida cambia cuando TU cambias, cuando TU vas más allá de tus limitantes creencias, cuando te das cuenta que eres el/la único/a responsable de tu vida. Examínate, obsérvate. No tengas miedo de dificultades, imposibilidades y pérdidas: se un ganador/a, constrúyete a ti mismo/a y tu realidad. El mundo es como un espejo: te devuelve los reflejos de los pensamientos en los cuales hemos creído fuertemente. El mundo y tu realidad son como espejos yaciendo en un féretro, los cuales muestran a cualquier persona la muerte de su divina capacidad de imaginar y crear su felicidad y éxito. Es la forma en la cual te enfrentas a la Vida lo que hace la diferencia. ANÓNIMO

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Educar las emociones

En anteriores post hemos hablado o dado algunas pistas sobre como mejorar nuestra salud emocional. El caso es ¿Por que en determinadas circunstancias sentimos que carecemos de habilidades para afrontar situaciones que nos desestabilizan, que nos generan estrés, malestar confusión, bloqueo…? Quizás porque en nuestra infancia no se ocuparon lo suficiente en educar nuestras emociones. Quizás nuestros progenitores y educadores/as no supieron como hacerlo, o lo hicieron lo mejor que pudieron… Como bien saben la filosofía de artesana de la vida es la prevención, el anticiparnos a… El abordar las dificultades diarias antes que se conviertan en problemas de mayor complejidad. Por ello hoy he tenido ganas de hablaros sobre la salud emocional de nuestros hijos e hijas, concretamente como educar las emociones. Para quienes ya somos mamás o papás, o para quienes planeen serlo, nuestro desafío es aprender cómo ayudar a nuestros pequeños/as a hacer frente a sus sentimientos y a expresarlos de una manera adecuada, es decir, que no cause daño a otros niños o niñas, ni a sí mismos, ni a objetos o propiedades. Sí que es tarea difícil! y por eso en ocasiones lo relegamos o no nos ocupamos en el debido momento. Lo primero, dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos e hijas, si no lo tenemos, es necesario generarlo, encontrarlo, porque es una de nuestras obligaciones. Además de crear un clima en donde combinemos: confianza, amor, límites, opciones, reglas, paciencia, estima… Educar la confianza: La confianza tiene sus raíces en la infancia cuando los/las bebés sienten que pueden depender de las personas adultas, que éstas pueden ocuparse de sus cuidados y necesidades básicas de forma constante y razonablemente rápido. Esto permite desarrollar la confianza permitiendo al niño/a sentir seguridad, comodidad, valoración y que es importante para las demás personas de su entorno inmediato. Este sentimiento de confianza debe continuar durante el desarrollo del niño o niña. Para ello podemos contribuir: Con una rutina ordenada y diaria. Con reglas claras y mantenidas. Con tareas acorde a la edad y capacidad. Esto les permite predecir lo que va a suceder o las respuestas que van a dar las personas adultas de referencia, generando seguridad y confianza. No menos importante, generar vínculos de confianza entre progenitores y otras personas encargadas del cuidado de nuestros niños y niñas. Con opciones y límites. Mantener límites cuando sea necesario y permitir independencia cuando sea posible, con opciones limitadas. Cuando los/as niños/as no tienen oportunidades de escoger opciones, puede haber dos resultados posibles: luchas sin fin, luchas de poder, o por el contrario, una pérdida de confianza y autoestima. Pero no olvidemos que hay veces en que la única opción es un \»no\». Educar su autoestima. Una forma simple es reconociendo sus logros, esfuerzos e iniciativas. Comunicándonos de forma no crítica, mostrándoles que entendemos cómo se sienten. A quienes son más mayorcitos/as animémosles a expresar lo que sienten de forma verbal y con expresiones gestuales coherentes. No importa lo que hagamos, nunca será suficiente cuando de nuestros hijos/as se trata. No importa cómo de bien lo hagamos, cuando nuestros hijos e hijas sean mujeres y hombres, igual tendrán algo que reprocharnos, es posible que no sepamos ni podamos cubrir todas sus expectativas, como muy posiblemente hemos hecho cada uno/a de nosotros/as con nuestros progenitores. Es ley de vida.

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El entusiasmo

¿Qué es? ¿Cómo se manifiesta? ¿Para qué nos sirve?  La forma mas habitual de escuchar hablar de él es cuando lo usamos, por ejemplo, para estimular al alumnado ha conseguir sus resultados, para estimular a nuestros hijos e hijas, a subordinados en el ámbito de trabajo e incluso a nosotros/as mismos/as. Lo generamos, lo promovemos, intentamos que no desaparezca, que sobreviva, nos esforzamos por reavivarlo. Pero a veces decae sin saber como evitarlo. El filósofo Hugo Landolfi (Bs.As. Argentina) ha reflexionado sobre el entusiasmo, y me permito recoger algunas de sus ideas en este post ya que me parecen estimulantes para la relfexión: …“¿Fueron logradas en base al entusiasmo las cosas importantes y permanentes que cada uno de nosotros hemos alcanzado en nuestra vida, o en cambio fueron más el producto de lo que hicimos “luego” de que el entusiasmo se apagara? Los que estamos en pareja o casados hace muchos años y tenemos una familia con niños: ¿El éxito de la misma se debió al entusiasmo o enamoramiento inicial, que duró ciertamente poco, o a lo que supimos hacer luego de que el enamoramiento inicial se desvaneciera? Los que somos empresarios, escribimos un libro, compusimos canciones, pintamos cuadros o realizamos cualquier proyecto de envergadura: ¿El logro del mismo se debió al entusiasmo inicial o al modo en que mantuvimos nuestro ritmo de trabajo, nuestro compromiso y nuestras convicciones luego de que el entusiasmo se desvaneciera? Si la mayoría de las cosas importantes y de más valor que una persona hizo en su vida se hicieron, no bajo el influjo del entusiasmo sino, más bien, bajo el influjo de las cualidades operativas que tenía la persona luego de que el entusiasmo se hubiera ido, es menester hacernos una pregunta: ¿Por qué le damos tanta importancia al entusiasmo?… …Con el entusiasmo se logran inspiraciones de corto alcance: un buen párrafo para quien escribe un libro, pero nunca el libro completo; un buen compás para quien compone música, pero nunca un disco completo; una tarde de pasión para una pareja enamorada, pero nunca una familia con hijos bien educada bajo valores humanos… …No es que el entusiasmo en la vida del hombre no sea importante. El problema radica en cuando confiamos al entusiasmo cosas que no pueden confiársele… Por otro lado, estratégicamente, lo que se logra con el entusiasmo es de tiro corto y escasísima duración. El entusiasmo se “nos muere” a cada rato. Parece algo que ni bien nace, se obsesiona por morir. ¿Cómo puede el hombre confiar en una herramienta tal para lograr grandes cosas? …\» Os dejo con estas ideas para reflexionar sobre como y para que utilizamos nuestro entusiasmo, pero sobre todo, qué expectativas depositamos en él, y qué expectativas en nosotros/as mismos/as. Al entusiasmo hay que sumarle: voluntad, decisión, objetivos, acción, un plan, una visión.

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