Desarrollo personal

30 consejos para pensar en positivo

¿Sabes que es posible entrenar a tu mente a pensar de manera positiva? Como ya comentamos en posts anteriores, somos responsables de nuestra vida, de las opciones que escogemos y de las decisiones que finalmente tomamos. Somos autores y autoras de nuestra historia, de lo que pensamos y de lo que sentimos. Lo que suele ocurrir es que, a veces, nos dejamos vencer por las dificultades, desconfiamos de lo que somos capaces de hacer y caemos en picada. Hoy quiero dejarles estos 30 consejos para pensar en positivo! Si practicamos el pensar positivamente cada día de nuestra vida podremos cambiar nuestra forma de ver, pensar y sentir la realidad que nos rodea. Permitiéndonos disfrutar o vivir a pleno aquello que conforma nuestro Presente. Espero que les sea de utilidad! Estos 30 consejos nos pueden ayudar a poner nuestros sentimientos en perspectiva, a expresarnos y a vivir dentro de un contexto positivo: Piensa 10 palabras positivas que te describen. Sonríe cuando te veas en el espejo. Muestra esa misma sonrisa a los demás. Visualiza lo que deseas lograr en la vida. Piensa en una cosa importante que te gustaría hacer hoy. ¡Trata de hacerla! Identifica que es lo que te hace feliz. Identifica las cosas que te molestan y valora que puedes hacer con ello: ¿Qué depende de tí? Dedícate tiempo a ti misma. Haz algo por ti misma. Dedícales tiempo a tu familia y amigos. Descubre tus talentos. Si algo no sale bien, aprende de la experiencia. Encuentra su parte positiva ¡que la tiene! Usa tu creatividad. Identifica lo qué debes hacer cuando la inspiración aparece en tu camino. Toma las riendas de tu vida. Elige y Decide. Se honesta/o contigo misma/o. Aprende a lidiar con el estres. Descubre el mejor método de relajación para ti. Toma ventaja de las oportunidades. Ríe, ríe, ríe. Siéntete satisfecha/o cuando sabes que has dado lo mejor de ti misma/o. Aprende a convertir tus pensamientos negativos en pensamientos positivos. Reemplaza las palabras negativas con positivas. Canta, baila, encuentra un pasatiempo y come chocolates de vez en cuando. ¡Diviértete! Comparte tus sentimientos con tus seres queridos. Duerme lo suficiente. Haz algo de ejercicios todos los días. Come bien. Por lo menos 3/4 comidas al día. No desperdicies tu energía en gente negativa. Enfoca en lo que Sí quieres. Se realista al fijar tus objetivos. Aprecia la vida y lo que tienes. Agradece. Enfrenta la vida con entusiasmo. Y… regálate y regala muchos abrazos a diario!!! Déjanos tu comentario! Puedes sumar aquellas ideas positivas que faltan. Gracias.

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Hacer y Recibir Críticas

Recientemente, en un proceso de coaching individual, surgió la necesidad de trabajar sobre la habilidad de recibir, afrontar críticas y posicionarse adecuadamente ante ellas; sabiendo que algunas habría que aceptarlas, otras dejarlas pasar y con otras quizás afianzar posturas o posiciones. ¡Qué fácil es hacer crítica! ¡Y qué difícil es recibirla! Es una gran habilidad saber escuchar una crítica y usarla para mejorar la vida. Pero pocas personas lo conseguimos, es bastante común sentirnos mal, que nos duela, que levante nuestras defensas y nos ponga en alerta para el contra ataque, que nos hierva la sangre, se contraigan nuestros músculos y nos lancemos en un discurso poco pensado de justificaciones, argumentaciones y defensas. ¡Importante! Cuando recibas críticas no caigas en la trampa de tratar de justificarte. Tómala o déjala. Nos guste o no, las vamos a recibir. Por lo tanto, quizás nos convenga aprender el arte de recibirlas y sacarle buen provecho para nuestro propio crecimiento y evolución personal. Es verdad que debemos tener en cuenta la procedencia y la intensión. Es, aparentemente, más frecuente recibir o escuchar críticas destructivas, especialmente con carga negativa de agresividad, descalificación, ingratitud, reprobación, etc. Y, contrariamente, nos cuesta más trabajo hacer una critica constructiva, hacer un reconocimiento, dedicar un elogio, expresar abiertamente afecto o sentimientos positivos, de otras personas y más aún de nosotros/as mismos/as. Si crees que a una determinada crítica no la mereces, con respeto puedes explicar la situación. Pero también es bueno aprender a recibir una reprensión en silencio. Sin suspiros, sin muecas, sin tensión ni agobios. Teniendo siempre en mente que la crítica es para mi propio beneficio. Salir bien parados/as de situaciones de este tipo depende, en muchos casos sino en todos, de nuestra capacidad para traer a nuestra mente pensamientos positivos: Creer que no hay mala fe en la persona que me emite la crítica. Confiar en el beneficio de la crítica, en la información útil y el aprendizaje que me aporta. Vivirla como una oportunidad para conocerme desde la visión que las demás personas tienen de mí y aprovecharla en mi beneficio para mejorar, aprender, superar mis limitaciones. Tomar nota de los aspectos o habilidades a mejorar y enfocarme en ellos. También está su contra cara, la habilidad de saber expresar una crítica constructivamente. Entre las emociones que debemos comunicar están las positivas y negativas, la habilidad está en saber hacerlo sin ocasionar dolor o daño a la persona que la recibe. ¡A quién no le gusta la crítica que se hace en un tono amistoso, tanto en contenido como en conteniente, en el fondo y en la forma! Son dos habilidades sociales, tan difíciles una como otra, que nos ayudan a entender a las demás persona y a conocernos mejor. La asertividad es para mi la reina de las habilidades, esa palabra a la vez muy sonada, a la vez poco conocida. Esa capacidad de expresar sentimientos, pensamientos y creencias de una manera directa, honesta y adecuada a la situación, escuchando el punto de vista ajeno; siendo justo/a conmigo y con la otra persona. El respeto y la escucha son sus principales acompañantes. Algunas ideas para cuando nos toque recibir críticas: Escuchar con atención toda la información recibida, ya que nos puede servir para mejorar como progenitores, como amantes, como compañeros/as de trabajo, como estudiantes, como amigo/a, como hijos/as… No teniendo miedo a reconocer nuestros errores. Dándome permiso para aceptarlos y rectificarlos. Mostrando nuestro acuerdo total o parcial con lo que nos dicen. Expresando nuestros sentimientos, si nos sientan mal, distinguiendo siempre el fondo de la de la forma. Negando con asertividad, con respeto hacia la otra persona, las imputaciones que creemos inadecuadas. Solicitando mayor información o incluso alternativas de mejora a quién está haciendo la crítica. Comprometiéndonos a mejorar aquello que reconozcamos posible o accesible a nuestras posibilidades. Agradeciendo la aportación de información que supone la crítica y la posibilidad que me brinda de mejorar, aprendizaje y desarrollo personal. Utilizando una comunicación verbal adecuada, hábil: usar la primera persona (YO). Utilizando una comunicación no-verbal adecuada, hábil: Atendiendo y cuidando: el contacto ocular, la expresión facial, la postura corporal, los gestos, la sonrisa, el volumen, la inflexión y la entonación de voz, la fluidez, la claridad y la velocidad del discurso, el tiempo de habla, las pausas, los silencios, y la gestiona adecuadamente del contacto físico, la distancia y la proximidad. (Referencia: http://revista.consumer.es) Algunas ideas para cuando nos toque criticar: Una comunicación verbal hábil, es aquella que envía “mensaje yo, es decir, en primera persona”. Es un mensaje especialmente útil para expresar una crítica o nuestros sentimientos negativos. Su esencia reside en saber hablar por sí mismo/a sin imputar o atribuir a la otra persona mis opiniones, sentimientos o cambios en mi conducta. Es un mensaje sumamente respetuoso que expresa los sentimientos, opiniones y deseos sin evaluar o reprochar la conducta de las demás personas, además de facilitar la expresión de las diferencias y del desacuerdo. Es un mensaje contrario al \»mensaje Tú\» que, en cambio, es muy favorable para utilizarlo cuando queremos atribuir a otra persona elogios o destacar sus cualidades positivas (Ejemplo: \»Eres muy agradable\»). Es frecuente tender a acusar a la otra persona, centrarnos en el otro/a. En cambio este enfoque nos permite enfocarnos constructivamente en nosotros/as mismos/as y estar claros con respecto a nuestros propios sentimientos y pensamientos. Comprende una exposición de tres partes: 1-DESCRIBIR (de forma objetiva y breve) el hecho, situación o comportamiento que te molesta o te crea problemas, (NO debemos evaluar ni emitir juicios). Ejemplos: \»Cuando por la anoche llegas a las 13,30 h. y habías prometido venir a casa a las 11h…\». 2-EFECTO/SENTIMIENTO – Expresar como me siento (sentimiento o emoción) a consecuencia del comportamiento anterior: \»Yo siento\», en vez de \»Tu eres\». Ejemplo: “me siento decepcionada”, “siento que no soy valorada por mi trabajo”. La frase puede estructurarse solo hasta el punto dos, si nuestro propósito es simplemente expresar nuestro sentimiento, o pasar al punto 3 si nuestro objetivo es pedir un cambio, o expresar

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Los valores que se heredan. Mensajes y palabras

Ayer me ocurrió algo curioso: salí a la calle y me crucé con un padre y su hijo. El niño debía rondar los seis años y, por lo que deduje, le acababa de contar a su padre que había solucionado algún problema diciéndoselo a la profesora. Lo que me dejó perpleja fue la respuesta de este padre, algo así como \»gallo cantor acaba en el asador\» pero mucho más madrileño y bastante más malsonante. A lo que añadió a continuación \»los problemas hay que resolvérselos solo\». Tengo que decir que me quedé pensando en varias cosas: ¿Qué tipo de educación está recibiendo un niño que no puede recurrir a los adultos de confianza cuando tiene problemas? ¿Qué impulsa a un padre a recriminar a su hijo por recurrir al adulto responsable de su grupo en el colegio? ¿Hasta qué punto esto de ser individuales y no necesitar a los demás puede hacer daño a nuestros hijxs? ¿Qué están recibiendo? ¿Deben aprender que están solxs en el mundo y que solamente pueden contar consigo mismxs o merece la pena que sean educados en el amor, en el respeto y, por qué no, en la seguridad de que ante los problemas van a ser apoyadxs y comprendidxs? Entiendo que este padre pretendía que su hijo comenzase a aprender que esta vida es dura y que solamente con nuestros recursos podemos salir adelante. Bien, es hasta cierto punto cierto. Pero también es cierto que lxs niñxs necesitan sentirse protegidxs y arropadxs, y que solamente quienes han sido criadxs así desarrollan una autoestima alta y una autoimagen positiva, recursos indispensables para enfrentarse a la tarea que es vivir de forma exitosa. No dudo de que este padre perseguía este objetivo, ¿pero con qué medios y a qué precio?Las palabras no son neutras en cuanto a sus connotaciones, y un mensaje como el que presencié ayer, lejos de alcanzar su objetivo, lo que puede promover en este niño es la sensación de que no vale lo suficiente porque no es capaz de arreglárselas solo, de que es un cobarde, o un inútil, o un \»llorica\» por necesitar ayuda de los demás. ¿Qué tipo de niñxs y de adolescentes pueden producir estos mensajes? ¿Cuántxs de ellxs están expuestxs a mensajes como este cada día? No es de extrañar que crezcan las tasas de lxs que se refugian en la evasión fácil (salidas, videojuegos, drogas, sexo a cambio de afecto) si no han recibido amor, apoyo, comprensión, aceptación y cariño desde el momento mismo de su nacimiento. ¿Y cuántxs de nosotrxs hemos recibido mensajes como éstos o similares? El primer paso para desarmar sus efectos es hacernos conscientes de que están ahí…

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Resistencia a los cambios. ¿Por que?

¿Por qué nos resistimos a los cambios? Un CAMBIO significa modificación o alteración. Estas modificaciones pueden tener lugar en diferentes ámbitos, por lo tanto hay diferentes clases de cambios: familiares, sociales, económicos, políticos, culturales. Estos ultimos incluyen de alguna forma a los demas (cultura familiar, cultura laboral, cultura empresarial,etc), si entendemos por cultura al modo habitual y cotidiano de pensar, sentir, percibir, hacer. Es decir, es como estamos acostumbrados a comportarnos, a actuar. Numerosos cambios de nuestras vidas tienen lugar sin la menor resistencia. Los cambios sutiles, aquellos que incluyen pequeñas modificaciones o variaciones, las aceptamos de forma natural, apenas se advierten ya que son cambios normales, no traumáticos, que no nos sacan de nuestro estereotipo habitual. Pero las personas nos aferramos a las costumbres porque implican seguridad. Por lo tanto, todo cambio que atente contra nuestras costumbres, tradiciones o modo de funcionamiento habitual, ya sea en los aspectos morales, intelectuales, religiosos, emocionales, psicológicos, etc., nos ocasiona resistencias, sencillamente porque se está amenazando ese estado de seguridad, equilibrio o adaptación personal. Lo que tenemos que hacer frente a un cambio es, primero COMPRENDERLO COMO NATURAL, y segundo ACEPTARLO COMO NECESARIO. Sin cambios no hay crecimiento, desarrollo. ¿Por qué no resulta sencillo o al menos tentador cambiar? La resistencia al cambio es una reacción de defensa ante obstáculos y peligros, sean éstos reales o imaginarios. Es una reacción emocional más que racional, por lo tanto es difícil evitarla o controlarla. Sus manifestaciones varían de una persona a otra, y de una situación a otra situación. Cualquier tipo de cambio no se logra de un momento a otro, es un proceso, y como tal, debemos atravesarlo, ir pasando sí o si por sus diferentes etapas. Lo que no podemos es saltarlo. Es importante y necesario que cada persona seacapaz de analizar como vive cada proceso de cambio en sí misma, eso nos permite aceptarlo mejor y avanzar más de prisa hacia la readaptación. 1- fase de ansiedad o miedo Cuando se presenta en la vida de la persona lo nuevo o desconocido, lo percibimos como amenaza o peligro, generando en nosotros ansiedades o miedos. Es en esta fase donde la persona experimenta sensaciones de inseguridad, confusión, pánico, imposibilitándola para dominar la situación. 2- fase de reacción defensiva Es aquí dónde surge la Resistencia al cambio, como un intento de huida o escape de la realidad, es decir negando la realidad, la existencia del problema o necesidad de cambiar las cosas. Y en contraposición nos aferramos aún mas a lo conocido, pero sabemos en el fondo que algo no va bien, y nuestro cuerpo reacciona con diferentes sentimientos, que en muchos casos no comprendemos: apatía, mal humor, ira, depresión. 3- fase de adaptación La resistencia y confusión generalizada se van disipando gradualmente, a medida que lo nuevo se hace cada vez más familiar y menos amenazante, logra superar o vencer los miedos y ansiedades, iniciándose la fase de adaptación o reorganización, fase del verdadero cambio. La persona se siente capaz de reaccionar impulsando la acción: Reorganiza su vida. Cambia su percepción de la realidad. Da un nuevo sentido a sus objetivos. Comienza a explorar los recursos que posee. Nuevas experiencias le provocan nuevas satisfacciones. Pensar o vivir las crisis como una oportunidad para alcanzar el verdadero cambio. Aprovechar las oportunidades requiere necesariamente un profundo cambio en las formas de ver o percibir nuestra realidad.   Publicado en Psicologos online – Directorio de artículos de psicología

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El entusiasmo

¿Qué es? ¿Cómo se manifiesta? ¿Para qué nos sirve?  La forma mas habitual de escuchar hablar de él es cuando lo usamos, por ejemplo, para estimular al alumnado ha conseguir sus resultados, para estimular a nuestros hijos e hijas, a subordinados en el ámbito de trabajo e incluso a nosotros/as mismos/as. Lo generamos, lo promovemos, intentamos que no desaparezca, que sobreviva, nos esforzamos por reavivarlo. Pero a veces decae sin saber como evitarlo. El filósofo Hugo Landolfi (Bs.As. Argentina) ha reflexionado sobre el entusiasmo, y me permito recoger algunas de sus ideas en este post ya que me parecen estimulantes para la relfexión: …“¿Fueron logradas en base al entusiasmo las cosas importantes y permanentes que cada uno de nosotros hemos alcanzado en nuestra vida, o en cambio fueron más el producto de lo que hicimos “luego” de que el entusiasmo se apagara? Los que estamos en pareja o casados hace muchos años y tenemos una familia con niños: ¿El éxito de la misma se debió al entusiasmo o enamoramiento inicial, que duró ciertamente poco, o a lo que supimos hacer luego de que el enamoramiento inicial se desvaneciera? Los que somos empresarios, escribimos un libro, compusimos canciones, pintamos cuadros o realizamos cualquier proyecto de envergadura: ¿El logro del mismo se debió al entusiasmo inicial o al modo en que mantuvimos nuestro ritmo de trabajo, nuestro compromiso y nuestras convicciones luego de que el entusiasmo se desvaneciera? Si la mayoría de las cosas importantes y de más valor que una persona hizo en su vida se hicieron, no bajo el influjo del entusiasmo sino, más bien, bajo el influjo de las cualidades operativas que tenía la persona luego de que el entusiasmo se hubiera ido, es menester hacernos una pregunta: ¿Por qué le damos tanta importancia al entusiasmo?… …Con el entusiasmo se logran inspiraciones de corto alcance: un buen párrafo para quien escribe un libro, pero nunca el libro completo; un buen compás para quien compone música, pero nunca un disco completo; una tarde de pasión para una pareja enamorada, pero nunca una familia con hijos bien educada bajo valores humanos… …No es que el entusiasmo en la vida del hombre no sea importante. El problema radica en cuando confiamos al entusiasmo cosas que no pueden confiársele… Por otro lado, estratégicamente, lo que se logra con el entusiasmo es de tiro corto y escasísima duración. El entusiasmo se “nos muere” a cada rato. Parece algo que ni bien nace, se obsesiona por morir. ¿Cómo puede el hombre confiar en una herramienta tal para lograr grandes cosas? …\» Os dejo con estas ideas para reflexionar sobre como y para que utilizamos nuestro entusiasmo, pero sobre todo, qué expectativas depositamos en él, y qué expectativas en nosotros/as mismos/as. Al entusiasmo hay que sumarle: voluntad, decisión, objetivos, acción, un plan, una visión.

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El silencio

“No suenan trompetas cuando tomamos las decisiones importantes de nuestras vidas. Las decisiones que van conformando nuestro destino se gestan en el más absoluto silencio\»  AGNES DE MILLE. ¡Cuánta sabiduría hay en este pensamiento! ¿Me pregunto si realmente las personas recurrimos al silencio como aliado? O más bien, ¿nos da miedo verle la cara? Las decisiones más difíciles y delicadas de nuestra vida las tomamos o deberíamos tomarlas en dialogo con nosotros/as mismos/as, dedicándonos un momento y un espacio para la introspección, reflexión y escucha interna. También están aquellas personas que, por inseguridad, miedos o desconocimiento propio, piden opiniones que les condicionan y limitan. No es malo hacerlo, lo malo es tomar las decisiones trascendentes de nuestra vida de forma conjunta con otras personas a las que poco o nada afectará nuestra decisión. El ruido y las distracciones externas pueden confundirnos y hacernos elegir el camino equivocado. ¡Cuesta un poco hacernos responsables exclusivos de las decisiones que incumben a nuestra vida! Al fin y al cabo el silencio no es tan malo como a veces lo sentimos o experimentamos. El silencio forma parte de la vida, a veces asusta, a veces nos ayuda, otras veces puede ser la mejor compañía. Ojala aprendamos a otorgarle su lugar cuando sea necesaria su presencia.  

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