Educación emocional

El Filtro de las Tres Verdades

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo: ¿Sabes lo que escuche acerca de tu amigo? Espera un minuto -replico Sócrates- Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del \»triple filtro\». ¿Triple Filtro? -Correcto- continuo Sócrates Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar, tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen de triple filtro. El primer filtro es la VERDAD   ¿Estas completamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? – No -dijo el hombre- realmente solo escuche sobre eso. Y bien-dijo Sócrates- entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, El filtro de la BONDAD ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?  – No, por el contrario -dijo el hombre. Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estas seguro de que sea cierto. Pero podría querer escucharlo, porque queda un filtro, El filtro de la UTILIDAD. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? – No, la verdad que no – repuso el hombre. Bien -concluyó Sócrates- Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no me es útil, ¿para que querría yo saberlo? ¿Te has preguntado cuál es la intensión de base, que mueve a comunicar este tipo de mensajes-rumores? Si has pasado los 3 filtros y aún sigues con el impulso de comunicarlo, recuérdate esta frase tan sabia y antigua: “Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; cuida tus palabras porque se volverán acciones; cuida tus acciones porque se volverán hábitos; cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter; cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino”.

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La intención positiva de la tristeza

La tristeza, ¿Qué imagen, sonido o sensación te genera esta palabra?   De todas las emociones básicas del ser humano, la tristeza junto con el miedo, la ira y el asco son las llamadas emociones negativas. A diferencia de la alegría o el amor, como emoción positiva. En parte, le hemos extirpado a la tristeza su potencial positivo. Si comprendemos que toda emoción tiene su razón de ser y su finalidad positiva, no nos daría tanto miedo sentirlas, explorarlas y darles el lugar que les corresponde en el momento adecuado y con la intensidad que requiera la circunstancia vivida. A veces la tristeza es apropiada a las circunstancias, otras veces se alimenta de pensamientos negativos, que nos llevan a “aumentar” innecesariamente nuestro malestar; afectando paralelamente nuestra delicada autoestima. Es necesario y humano, permitirnos sentir la tristeza. Siempre y cuando la vivamos como un estado transitorio y no permanente. Cuando nos sentimos tristes y atrapados en nuestra tristeza, lo más importante es poder “darnos cuenta” de cómo nos sentimos, sin que intentemos buscar explicaciones, razones o justificaciones. Es necesario darnos permiso y tiempo para recuperarnos de algún episodio doloroso que, a veces, pasamos por alto para no sentir el dolor natural por una pérdida, despedida, un cierre, un final. El caso es que, tarde o temprano, nos cobrará factura y tendremos que “parar” y mirar a la cara lo que en verdad hay. Esta es la intención positiva de la tristeza. Viene para ayudarnos a sanar. Viene a regalarnos un tiempo útil para la introspección, para expresar el dolor afectivo de una manera adecuada, adaptativa y sana. ¿Cuándo se transforma en un problema? Cuando la dejamos estar más del tiempo necesario. O por el contrario cuando nos esforzamos para expulsarla, no sentirla; disfrazándonos de “fuertes”, de “yo puedo con todo” “yo para adelante”. En algunas personas lo que en principio fue una emoción de tristeza, ha llegado a transformarse en una actitud frente a la vida… y en este punto merecería la pena revisárnoslo! ¿Para qué? Para cambiar de enfoque. Sentir tristeza es una opción… Imagínate dos maneras distintas de posicionarnos frente a una misma realidad: – “¿Cómo es posible estar triste, siendo tan hermoso todo lo que me rodea?” – “¿Cómo es posible ser feliz, estando rodeado de tantos problemas, desdichas y maldad?”. La decisión de ser o no feliz, de estar o no feliz, o por el contrario, de estar o no triste, de sentir o no tristeza, depende de nosotros/as mismos/as. Por suerte tenemos a nuestro alcance la posibilidad de elegir y decidir cómo queremos sentirnos. Elegir suele ser difícil para algunas personas, más aún decidir. No basta sólo con elegir. La elección implica una preferencia y un ¿para qué? ¿Qué estoy buscando con esta actitud? ¿Para qué lo hago? ¿Qué quiero conseguir? Por otra parte la decisión es la que nos permite aplicarlo, llevarlo a la acción, ejecutar lo que hemos elegido. A veces pasamos mucho tiempo antes de decidir el qué hacer. Una manera de aplazar, de dejarnos estar sin cambiar. Decidir no nos resulta nada fácil. ¿Por qué? Porque nos obliga a asumir una responsabilidad sobre nuestros actos, a sabiendas de que si algo sale mal, no tendremos a quien echarle la culpa. Entonces, ¿para qué hacerlo? Para obtener la recompensa que nos da la libertad. Libertad para sentir, pensar y hacer lo que realmente queremos. Aunque parece ser que asumir la responsabilidad de nuestras decisiones (acciones) nos cuesta y mucho. Por eso nos encontramos con personas infelices, haciendo lo que otros dicen. Eso sí, con la tranquilidad de poder reprochar, culpar y poner fuera todo lo que no soy capaz de asumir y cargar. Es el precio que pagamos. ¿Que precio pagas tu? Por no saber cómo o no querer hacernos cargo de lo propio es que “la tristeza y la infelicidad” van cobrando cada vez más protagonismo en nuestra sociedad. Comprender la necesidad de un cambio de actitud nos permitirá dar ese paso hacia delante. Es un proceso que lleva tiempo, esfuerzo y, según como elijas vivirlo, puede ser con dolor o placer, con tristeza o alegría. En definitiva, el camino a seguir es uno sólo, aquel que elijas y por el que tu apuestes. Mirar hacia atrás sólo debe servirnos para recoger las enseñazas que nos ha dejado. Autora: Carina Sampó Franco Publicado en emagister

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Nombrar en femenino

Nombrar en femenino es educar en igualdad. Educar en igualdad es educar desde el AMOR. Reconocer que hacemos un uso sexista de nuestro lenguaje implica cambiar de manera profunda nuestra manera de pensar y luego de hablar.  Si el lenguaje es o no sexista es un tema que aún genera mucha controversia. No es un tema fácil de aceptar y asimilar . Requiere de nuestra parte un esfuerzo y un compromiso profundo. ¿Por qué se dice que nuestra lengua es sexista? Voy a partir de algunos ejemplos para que resulte más fácil “ver” como nuestro lenguaje, ese que usamos todos los días, oculta, subordina y hace invisible a la mujer. Una misma palabra con connotaciones diferentes. Con esto me refiero a que el significado positivo o negativo, favorable o desfavorable de una misma palabra puede cambiar según se aplique a un hombre o a una mujer. Por ejemplo: la palabra \»Zorro\» nos remite al animal o bien nos hace pensar en aquel personaje legendario del cine que representaba a un hombre astuto, valiente y justiciero. En contraposición, \»zorra\» suele emplearse como insulto contra una mujer que rompe con el modelo femenino impuesto por el machismo. Lo mismo ocurre con la expresión \»Hombre público\», tratándose de un hombre reconocido por su participación social; en cambio, \»mujer pública\» remite a una mujer que se prostituye. También lo vemos con las siguientes palabras: “Hombrezuelo” significa hombrecillo, pequeñito; pero “Mujerzuela” bien sabemos lo que significa en la jerga popular. Estamos acostumbrados a usar un lenguaje que ignora la condición sexuada de la humanidad. A través de él interiorizamos valores y creencias, construimos y expresamos nuestros pensamientos, sentimientos y la forma en que vemos el mundo en el que vivimos. Por lo tanto, estamos contribuyendo involuntariamente a transmitir estereotipos y prejuicios sexistas. La mujer no está representada simbólicamente en nuestra lengua, el lenguaje que usamos nos hace invisibles y nos mantiene ocultas detrás de las formas masculinas que utilizamos corrientemente. Si bien las formas están cambiando aún queda mucho por hacer, sobre todo en la ardua labor de educar a nuestros hijos e hijas. Nos puede parecer molesto y repetitivo hablar en femenino y en masculino, decir niñas y niños, madres y padres, maestras y maestros. ¿Se han preguntado cuántos maestros “hombres” hay en las escuelas? Son una minoría sin embargo seguimos hablando de “los maestros”. Nombrar en femenino y en masculino NO es redundar, sino nombrar la realidad tal cual es, una realidad en la que conviven con sus diferencias mujeres y hombres, niñas y niños. En nuestra lengua existen reglas gramaticales, como lo es generalizar utilizando el masculino, que fueron construidas conforme al sistema de creencias y valores predominantes en una época determinada. Pero no hay que olvidarse que la Lengua es un cuerpo vivo en constante evolución y como tal puede y debe transformarse y adaptarse a los cambios sociales. Tanto las reglas gramaticales como el vocabulario han sido siempre susceptibles de cambios.Cada vez que la sociedad se ha visto afectada por nuevas situaciones o acontecimientos, como ha ocurrido con la informática, las nuevas enfermedades, la telefonía celular, etc., surge paralelamente la necesidad de darles un nombre para poder referirnos a ello, inventando o creando nuevas palabras que nos ayuden a comprenderlos, incorporarlos, utilizarlos, y por tanto, “nombrarlos, denominarlos”.La mujer ha conseguido incorporarse a la sociedad, se la ve en los espacios públicos, participa en ellos, los enriquece con sus aportes. Es una realidad indiscutible y es innegable la necesidad de acabar con el ocultamiento de la mujer en el lenguaje.       Hay que dar nombre a esta nueva realidad y la coeducación nos facilita el camino de educar en actitudes y valores. Publicado en

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Coeducación. Un desafío para madres y padres

…Y una forma distinta de entender la educación de niñas y niños. Con la que se pretende educar en la igualdad de oportunidades, derechos, valores, expectativas, normas, actitudes y comportamientos. La coeducación tiene en cuenta que hombres y mujeres somos diferentes, pero esas diferencias no deben generar la supremacía de un sexo sobre el otro sino permitir la construcción de nuevas formas de relación basadas en el respeto, la libertad de elección y la igualdad de derechos. ¿Por qué es importante coeducar? Desde pequeños/as nos han contado sólo aquellas historias que narran las vicisitudes de los hombres, héroes, próceres, que conquistaron territorios, que vencieron en batallas, que escribieron importantes obras que trascendieron en el tiempo, que descubrieron, investigaron y contribuyeron a los avances científicos y tecnológicos. ¿Y las mujeres acaso no existían? ¿Dónde estaban? Las mujeres se encontraban en muchos ámbitos de la vida, sosteniendo la familia, educando a los hijos, trabajando en el campo, cultivando la tierra, y también en el campo de batalla, curando a los heridos, llevando agua a los valientes soldados, a los fuertes hombres de quienes nos hablan los libros de textos que hemos estudiado. La mujer fue mostrada desde comienzos remotos de la historia como la débil, la sumisa, la incapaz de pensar por sí misma o de hacer cosas importantes, la que tenía que ser protegida por el hombre, primero el padre y luego el esposo, permanecer en el hogar para ser considerada una “señora”. Fue definida según los deseos y necesidades del otro sexo; y muchas mujeres lo creyeron, lo aprendieron, lo reforzaron y lo transmitieron a sus hijas e hijos. En nuestros días, la mujer ha conseguido nuevos espacios y derechos. Sin embargo si se observa críticamente la realidad podemos ver que persisten las desigualdades y la discriminación en función del sexo. En el mercado laboral es mayor el desempleo femenino. Los puestos de trabajo ocupados por mujeres son, en general, menos valorados socialmente y menos retribuidos económicamente. De igual forma, las profesiones de mayor estatus social han sido las ejercidas tradicionalmente por los hombres. Los puestos directivos siguen siendo ocupados en su mayoría por hombres. Otro indicador de la desvalorización de la mujer, y sin duda el más alarmante, es la violencia en sus diversas formas, ejercida por hombres contra mujeres. De ahí la importancia de contrarrestar esta realidad desde la educación, comenzando en el hogar y desde edades muy tempranas del desarrollo. ¿Cómo llega la mujer a ocupar un lugar secundario dentro de la sociedad? El sometimiento de la mujer al poder del hombre tiene relación con la creencia de que el sexo femenino es débil, necesitado de protección y cuidados. ¿Realmente esto es así? ¿Es una condición biológica o una construcción social que nos condiciona y/o determina para ser de una forma y no de otra? El concepto de sexo se refiere simplemente a la diferencia biológica y fisiológica, que nos diferencian como personas con sexo masculino o femenino. El concepto de género se refiere al conjunto de expectativas que la sociedad le atribuye a una persona cuando nace, y son diferentes según sea mujer u hombre. Se trasmiten y aprenden mediante el proceso de socialización. El aprendizaje del género es propiciado desde el nacimiento. La familia establece una relación diferente de acuerdo al sexo del recién nacido/a. Si es niña, en general, se la viste de color rosa, se le regalan muñecas con las que aprende el rol de madre y las tareas cotidianas que se realizan en casa. Esto es fundamental en su desarrollo como persona, pero lo que resulta cuestionable es que se limite el aprendizaje sólo a los roles tradicionalmente femeninos, reduciendo sus posibilidades de crecimiento y desarrollo en otros ámbitos ocupados principalmente por hombres. En contraposición, al niño se lo viste de celeste, los juguetes que se le regalan son coches, armas, herramientas de construcción. Con estos aprende los roles ejercidos tradicionalmente por hombres en el mundo público. Las personas adultas trasmiten al niño mensajes acerca de lo que debe ser un hombre en esta sociedad; un mensaje frecuente es el que debe ser fuerte y no exteriorizar debilidades o sentimientos. Es frecuente escuchar frases como “los hombres no lloran\», \»a golpes se hacen los hombres”. Las actitudes violentas son más toleradas cuando provienen de niños que de niñas, e incluso justificadas como una forma “natural” de relación entre los varones. El uso de la fuerza física es aprendido como la forma de demostrar la valentía, e incluso la masculinidad. La habilidad de resolver conflictos a través de la comunicación verbal suele desvalorizarse ante el recurso de la violencia. De esta forma se limita o empobrece su aprendizaje emocional y el desarrollo de habilidades sociales que le permitan, más adelante, desempeñarse adecuadamente en el ámbito personal, familiar y social. La 1º gran tarea como madres y padres Educar tanto a niñas como a niños en igualdad de oportunidades y derechos ¿Cómo hacerlo? Algunas ideas: Regalar besos, abrazos y caricias sin diferencias por sexo!

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He vivido una GRAN Sorpresa! Sí es posible dar VUELTAS a las cosas!

Ayer mi marido y padre de mis hijas, me mostro una vez más que los sueños son posibles!!! Y que sí se puede DAR VUELTAS A LAS COSAS!!!! Ayer fue un gran día! Nuestra pequeña se graduó!!! Un final de etapa y un comienzo de otra. Se termina la educación infantil y se abre una puerta a otra etapa de su vida: la PRIMARIA. Que mezcla de emociones!!! Un junio intenso, lleno de cumpleaños, de despedidas…. el grupo no seguirá siendo el mismo… con algunos amiguitos/as seguirá unida con otros/as ya no. Es lo que toca, CRECER! Y si! Un día tan importante y papá no podía estar con nosotras. Ulan Bator queda un pelín lejos para hacerte la escapada por una horita y volver al trabajo! Después de pasar el amargo trago de “no podrás estar en este día tan especial”, fui acomodándome a  la idea, restando un poco de importancia a algo verdaderamente importante. Pero la noche anterior a la graduación mis emociones salieron: alegría, tristeza, angustia, alegría, soledad, nostalgia por la familia que no está cerca, fuerza, coraje, alegría, ilusión, amor….   Así comenzó este día: Era un día importante y por ello puse el despertador a las 7,10. Últimamente no pongo despertador porque la más peque es mi despertador,  pero esta vez quería empezar el día antes y con tiempo, tranquilas y disfrutando del gran momento de mi pequeña. Ella tranquila como siempre, la madre no ¡Que nervios! Antes de que sonara el despertador, me despierto exaltada por un ruido en la cocina ¡el microondas!!!  Se disparan mis pensamientos y de la exaltación pase al susto y a la rumiación:  ¿Me dormí? ¿Que pasa en la cocina? ¿De dónde sale ese ruido? ¿Quién ha entrado? ¿Me dejé la llave puesta en la puerta (otra vez)? Salí disparada de la cama. Y del susto pase a la sorpresa paralizante, y ahí me quede mirando. Y mi corazón dio un vuelco. Ahí estaba el papa de mi hija, con el desayuno para 4 preparado y listo sobre la mesa. Ahí estaba sonriendo de felicidad,  tras 24 horas de viaje para estar otras 25 horas en Madrid y regresar a su destino de trabajo, Mongolia… Claro que después de la sorpresa y la alegría vinieron a borbotones las preguntas ¿Por cuánto tiempo te quedas? ¿Quien ha pagado esto? ¿Cómo has arreglado con tu cliente? ¿No está en peligro el trabajo?… Estas loco!!!  ¿Valentía? ¡Admiración! o ¿ Locura total?   Y él me respondió: \»¿Para qué estamos aquí sino para estar en estos momentos únicos? Y volví  a conectar con lo que verdaderamente importa: ¿Para qué estamos aquí sino para hacer posible nuestros sueños? ¿Para qué estamos aquí sino para estar con quienes amamos en el momento justo? Ver esas dos caritas de mis niñas, sonrientes, dormidas y felices, al despertarlas papá ¡no tiene precio!     Ayer lo sentí, lo viví, lo vi, lo escuche. Hoy creo que ¡sí es posible dar vueltas las cosas! Cambiar el mundo por un mundo mejor. Cambiar nuestros hogares por hogares felices. Cambiar nuestras relaciones  por relaciones de amor!!! ¡Que hoy empiece a cambiar el mundo! Y ese cambio empieza por cada uno/a de nosotros/as ¡Hagámoslo juntos/as!       Dedico este post a mi marido y a mis hijas: Cuando recuerdo el día de ayer se me mojan los ojos. Lo disfrute, lo sentí, lo viví, me emocioné! ¡Que hermosa familia tengo, es mi tesoro! Ayer he vuelto a enamorarme! Hoy sigo un poco en las nubes. Gracias!

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Cuento sobre una anécdota de familia

Cuento: El Bizcochuelo anécdotas de familia Once y media de la noche. Si ustedes quieren podemos decir las 23 y 30, o a la manera septentrional, las 11.30 PM.Pero es la hora en que suelo volver a casa tras una jornada de trabajo. Y a esa hora la madre de mis hijos está esperando, paciente, con una exquisita y nutritiva cena.Ella también trabaja, no se crean. Lo que pasa es que retorna a la casa varias horas antes. La mesa es redonda. Está tallada en tintitaco, madera dura y resistente. Por eso aguanta los aceites, vinagres, mantecas, leches, salsas y que se yo cuantos líquidos, menjunjes o jaleas que se vuelcan sin misericordia, porque el cansancio nos hace perder seguridad en el pulso. O porque los chicos aún no han alcanzado el adecuado manejo de los delicados músculos de sus manos. Mientras como, relajado, acompañado por su silenciosa sonrisa maternal, nos distrae un pequeño ruido, un ruidito, que viene desde el dormitorio de los chicos.Suavemente, caminando de puntillas se acerca alguien muy pequeño, y le oímos susurrar, más que decir: –”Mami…papi…me parece que me olvidé…” Giré la cabeza, sin moverme de la silla y lo vi a Claudio, cinco años, pijamita de franela con flores anaranjadas, naturalmente descalzo sobre el piso de mosaicos, los ojitos abiertos con esfuerzo, que se le cerraban y volvía a abrirlos pestañando. –”Vamos a ver. ¿Qué te olvidaste hoy?”.–”No, si yo no quería olvidarme, pero la señorita dijo que los viernes se hacen los cumples de los chicos y mañana es viernes y es el cumple del Seba, y yo tenía que llevar una torta, y yo me olvidé y tengo sueño, pero quiero llevar la torta y el Seba es muy chiquito pero es mi amigo, y los otros van a llevar otras cosas y yo voy a ser el único que no lleve…” Unos lagrimones crecían en esos ojitos que se agrandaban para mirarme., y de pronto sentí que algo en el pecho se me apretaba cuando agregó: –”Papi, yo se que estás muy cansado y la mami también, ¿Qué voy a hacer?…”— “Hijo, ¿cómo no me dijiste antes?–, se quejó mas que dijo Hilda. Yo respiré hondo. Como te digo, porque sentí algo aquí, en el pecho, y algo que me cosquilleaba en los ojos, y algo que casi, casi, me hacía estornudar….Y entonces me acordé. –”Me parece que he visto a unas cuadras de aquí, por la Avenida Maipú, una panadería o confitería, que tenía unas tortas…”– Me levanté, de pronto, iluminado, y agregué: –”Espérenme un ratito”. Tomé mi piloto, algo viejo ya, que dejaba pasar un poco el agua por los hombros. Me puse el infaltable echarpe, ese que he perdido tantas veces, y partí hacia la calle, sin oír nada de lo que me decían madre ni hijo.Caminé unas cuantas cuadras y tuve suerte. El local aún estaba abierto y tenía un bizcochuelo en la vidriera. –”Será fresco este bizcochuelo?”–, pregunté.–”Si, señor. Lo trajeron esta mañana.”.–”Lo llevo”. Ni discutí el precio, pagué y volví corriendo a casa. Claudio me estaba esperando abrazado a su madre. Cuando me vio entrar con el paquete su carita se iluminó. –”¡¡Lo compraste, papá!!”.–”Bueno, ahora la mamá lo va a arreglar”. Y ciertamente, mi maravillosa esposa lo abrió transversalmente por el medio. Le puso duraznos “al natural”, cortaditos; le agregó dulce de leche. Cerró ambas mitades. Le echó por arriba azúcar impalpable y algo de crema. Y le puso cinco velitas para que el del cumpleaños las apagara. Claudio se fue a dormir con una sonrisa placentera que aún hoy me llena de alegría. Carlos Isaac Meirovich Médico Cirujano. Especialista en Farmacología Clínica. Profesor Universitario. Escritor. Córdoba, Argentina. Cuento el Bizcochuelo: De la obra “Nueva Literatura de Habla Hispana 2008”. Escritores seleccionados en la XX convocatoria Internacional de poesía y narrativa breve. Editorial Nuevo Ser. Gracias Carlos por esta linda historia de familia llena de ternura y gratitud.

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Lenguaje simbólico y psicodrama

El pasado domingo tuvo lugar nuestro tercer taller sobre gestión del Miedo. Es gratificante ver como le vamos ganando terreno a nuestros miedos con cada paso que damos. Lo que he notado en los grupos es como utilizamos la \»racionalización\» y la resistencia al cambio como mecanismo defensivo. ¿Mecanismo de defensa? Y eso ¿qué es? “Son mecanismos psicológicos no razonados que reducen las consecuencias de un acontecimiento estresante, de modo que la persona suele seguir funcionando con normalidad” (Wikipedia). Concretamente “La racionalización” es un mecanismo de defensa que consiste en justificar o dar explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas de uno/a mismo/a. Que de otro modo provocarían ansiedad, dolor emocional, sentimientos de inferioridad, de inseguridad, de culpa… MIEDO. Para quienes usan con frecuencia el mecanismo de la racionalización para evitar mirar de frente a sus miedos, para escapar o para aplazar la búsqueda del propio bienestar; el psicodrama es un excelente método para quitarnos el disfraz, las amarras y los velos que nos vamos poniendo con la legítima intención de autoprotegernos. El psicodrama facilita salir de la justificación, del plano de la razón, para poner a nuestro cuerpo en acción, en juego dramático, en un escenario imaginario. Es aquí donde el contenido simbólico se despliega ante nuestros ciegos ojos. Nos expone de manera disfrazada aquella información que nuestro yo consciente, a veces, intenta ocultarnos. En psicodrama no hablamos de interpretación como lo hacia Freud, hablamos de traducción del contenido simbólico para hacerlo visible a nuestros ojos. Cada persona del grupo es traductora del contenido simbólico (inconsciente) que se manifiesta en el juego grupal e individual y lo hace desde su propia historia. Lo simbólico nos facilita hacer evidente el contenido latente (oculto) en la experiencia individual y grupal. Descubrirlo es un fascinante juego de seducción. GRACIAS!

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La sabiduria de mi YO pasado

Cuantos de nosotros/as nos levantamos cada día con la conciencia del valor que tiene nuestra vida como algo único e irrepetible? Cuantos de nosotros/as le otorgamos valor a nuestra historia y experiencia vivida? Sobre que base construimos nuestro presente quienes no somos capaces de valorar y reconocer nuestros esfuerzos y logros del pasado? Cuanto tiempo perdemos reprochándonos lo que hicimos o lo que no hicimos, o el como lo hicimos? Para mi es positivo comprender que mi “yo del pasado” eligió y decidió hacer esto y no aquello porque en ese momento creyó en esa decisión, valoro que ese era el camino mas adecuado a mis circunstancias del momento, a mi maduración emocional y personal, a mi entrono, a mi capacidad resolutiva, a mis conocimientos y habilidades… Entonces ¿para que machacarlo? Mi propuesta es: Respetemos a nuestro Yo pasado y a su sabiduría.  Hace unos pocos días en una sesión de terapia, mi cliente me decía que había \»perdido, desaprovechado, desperdiciado (o como nos guste mas o menos llamarlo) 6 años de su vida en “esa empresa, en ese trabajo”… Tras un reencuadre fabuloso comprendimos las dos, ella y yo, que los 3 primeros años habían cumplido una misión importantísima: conseguir un primer empleo, aprender a desempeñarse y adaptarse al mundo laboral, alcanzar la independencia económica y autonomía, comprar un piso, planificar su vida en pareja…. Cuantas cosas!!!! Los siguientes dos años fueron de proyectos nuevos dentro del mismo trabajo. Una prueba mas para si misma, demostrándose que podía hacer muy bien y desarrollar cosas nuevas y diferentes. Finalmente solo los dos últimos años parecen, a priori, que han estado de sobra… Pero tampoco ha sido así porque su \»yo pasado\» decidió hace dos años atrás dar una chance mas a su primer trabajo ¿fidelidad quizás? Por otra parte dispuso de ese tiempo para incubar una idea mayor, para gestar un cambio transformacional: Cambio de trabajo, cambio de sector, desarrollo de una idea de emprendimiento, sea lo que sea, será un gran salto en su desarrollo personal y profesional. Parte de esto es posible gracias a esos 6 años previos que tanto reproche han generado sobre si misma. Ahora solo toca tomar una decisión y ponerla en acción. Gracias a quien me ha regalado esta vivencia y este aprendizaje compartido! Reconciliarnos con nuestro YO PASADO nos permite encontrarnos en el AQUÍ Y AHORA, mirando a nuestro YO FUTURO con optimismo, motivación, ilusión y energías renovadas.   Publicado en Psicologos online – Directorio de artículos de psicología

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Una princesita emocionalmente inteligente

Mami, mami quiero recortar, quiero recortar mami. Mami, mami donde esta mi tijera? Mami, mami, dame la tijera – por favor – – Aquí esta Livi. Recortá, luego recoge los papelitos, por favor. Vale? Si mami… gracias mami. Y silenciosamente la princesita se quedo sentada en el suelo de la cocina; recortando un dibujo que había dibujado 2 meses antes y seguía colocado en la nevera. Cuando salí del cuarto de baño encontré sobre la mesilla de noche la figura recortada de la mamá del dibujo – yo! Mi hija me había recortado para hacerme un regalo que, dulcemente y delicadamente me dejó, sin decir nada, sobre mi mesa de noche. En la otra mesa de noche, la esbelta figura de su papá recortada aparecía simpática como sonriéndole! Broto mi sonrisa – orgullosa y satisfecha – Y entonces exclame: – Gracias mi corazón! Me encantó! Que lindo regalo!!! De nada mami – escuche su dulce vocecita de 4 años que llegaba desde el salón. A la noche, cuando llego la hora de ir a dormir, me senté a su lado en su cama, muy parecida a la de los 7 enanitos! Y allí mis ojos vieron!!! Que sorpresa me llevé!!! Una vez más esa pequeñita me sorprendía En su mesa de noche, que separa su cama de la de su hermanita de 7 meses, descansaban dos figuras recortadas, en una: su hermana durmiendo en su cuna, en otra: ella misma dibujada!!! Mi corazón de madre ya no entraba en mi pecho: – Hay corazón! Sos hermosa! Sos una belleza!  Sos bella, te amo, tenes un corazón enorme, sos un encanto…. – Vos sabés que sos hermosa? – le pregunté – y su respuesta fue (la he grabado en mi memoria para NUNCA jamás olvidarla: Sí mami, LO SÉ, porque ME LO DICES siempre, POR ESO LO SÉ! ____ Hace unas semanas, en un curso de formación con un grupo bellísimo de personas, a las que he aprendido a querer en muy poco tiempo, compartimos una dinámica de inteligencia emocional. La dinámica es muy simple y la quiero regalar aqui para que puedan aplicárselas a sí mismas/os y a otras personas de vuestro entorno. Consiste en decir a la persona que tenemos próxima algo positivo y real de ella, decirlo desde el corazón (asertividad positiva). La otra persona debe responder con un sencillo – LO SE – Sencillo LO SE!!! De sencillo tiene bien poco. ¡Cuánto nos cuentas reconocer nuestras cualidades positivas, nuestras fortalezas, nuestras virtudes, incluso cuando vienen expresadas desde fuera!! Cuando las escuchamos en boca de otra persona, a veces, nos ruborizamos, nos da corte, nos sentimos incómodos/as, no sabemos que decir, si agradecer o no decir nada, si creérnoslo o no…   Sencillamente, responde (te) LO SE. La respuesta de mi hija con 4 años fue espontánea, natural, autentica, asertiva, empática y desde el corazón sin duda – Si mami LO SE porque me lo dices siempre por eso lo eso – – POR ESO LO SE – ¿cuanto peso tiene esta frase de 4 palabras? – POR ESO LO SE!!! Si como mamas y papás pasamos por alto decirles a nuestros hij@s ¡Cuánto valen! ¡Lo buenos/as y excepcionales que son! ¡Lo muchísimo que los/as amamos! ¿Cómo lo van a saber? ¿Cómo se lo vamos a hacer saber si a nosotr@s como personas adultas nos cuesta o no sabemos expresar nuestras emociones? Nuestros niños y niñas podrán trasportar a su adultez el tesoro que son:  “su autenticidad, su genialidad, su estima sana, su seguridad y confianza en si mismos/as”, siempre y cuando nosotros, adultos y adultas, aprendamos primero a expresar nuestras emociones.   Empieza hoy, empieza ahora! Si te surge alguna inquietud aquí tienes un espacio de escucha y diálogo.   Publicado en: Psicologos online – Directorio de artículos de psicología

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