El silencio

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“No suenan trompetas cuando tomamos las decisiones importantes de nuestras vidas. Las decisiones que van conformando nuestro destino se gestan en el más absoluto silencio\» 

AGNES DE MILLE.

¡Cuánta sabiduría hay en este pensamiento!

¿Me pregunto si realmente las personas recurrimos al silencio como aliado? O más bien, ¿nos da miedo verle la cara?

Las decisiones más difíciles y delicadas de nuestra vida las tomamos o deberíamos tomarlas en dialogo con nosotros/as mismos/as, dedicándonos un momento y un espacio para la introspección, reflexión y escucha interna. También están aquellas personas que, por inseguridad, miedos o desconocimiento propio, piden opiniones que les condicionan y limitan. No es malo hacerlo, lo malo es tomar las decisiones trascendentes de nuestra vida de forma conjunta con otras personas a las que poco o nada afectará nuestra decisión. El ruido y las distracciones externas pueden confundirnos y hacernos elegir el camino equivocado.

¡Cuesta un poco hacernos responsables exclusivos de las decisiones que incumben a nuestra vida!

Al fin y al cabo el silencio no es tan malo como a veces lo sentimos o experimentamos. El silencio forma parte de la vida, a veces asusta, a veces nos ayuda, otras veces puede ser la mejor compañía. Ojala aprendamos a otorgarle su lugar cuando sea necesaria su presencia.

 

0 comentarios en “El silencio”

  1. Hasta ahora he asociado el silencio con la soledad. Cuando estoy sola en casa, enciendo el televisor sólo para escuchar ruidos o sonidos. Pero esta es una nueva manera de verlo!

  2. Hola carina,es muy claro lo que vos decis,pero creo que nadie recurre al silencio para tomar una decisión importante como ser por ejemplo elegir una carrera,(si hablamos de algo que va a marcar nuestro futuro para siempre. Porque no creo que nadie sea tan seguro,como para tomar ciertas responsabilidades sólo, sin sentir que le va a poder hechar la culpa a alguien si se equivoca. No creo que estemos preparados y menos a menor edad,cuando las inseguridades son mayores, para asumir totalmente la culpa de un fracaso. Pero creo que deberia hacerse de la manera que vos planteaste el tema.

  3. naskendi, facilitamos procesos de cambio para tu bienestar

    Gracias Daniel! Hola Daniel, es verdad lo que dices, es lo que nos pasa, nos cuesta crecer y hacernos responsable de nuestras decisiones y actos. Nos resulta más fácil mirar hacia afuera que hacia adentro! Responsabilizar a otros/as que a nosotros/as mismos.El ejemplo que pones, de elegir una carrera, dependerá a que edad se haga esa elección, si lo hacemos con 17/18 años, sí que es necesario un acompañamiento de personas adultas e incluso profesionales, por ello existe la orientación vocacional ocupacional. A esa edad aún no somos lo suficientemente maduros ni maduras para asumir tal responsabilidad solos/as. Es una decisión importante, que implica elaborar un proyecto de vida y es justo y necesario hacerlo con la compañía y orientación adecuada.Gracias! Carina Sampó

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