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¿Te han dicho alguna vez que SÍ PUEDES?

Quizás de nuestra infancia recordemos muchos Noes que nos dijeron, algunos cuantos \»no puedes\». “no hagas\», y otros similares. Pero seguro que también recuerdas aquellos cuentos en los que Sí nos dijeron que podíamos vencer dragones y brujas malvadas. Yo elijo recuperar aquellas historias, volver a contármelas y contárselas hoy a mis hijas… Porque dragones y brujas malvadas las hay en todas partes aunque tengan una apariencia diferente a la de los cuentos de hadas. Como bien nos lo recuerda Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) – Escritor británico. «Los cuentos de hadas son bien ciertos. No porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dices que podemos vencerlos\»…

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ANSIEDAD

El mal de estos tiempos parece afectar en mayor medida a niñ@s y mujeres jóvenes, fumadoras, perfeccionistas y con tendencia a la preocupación… (según articulo publicado por adn)¿Te ves reflejada en este grupo?Algunos síntomas que nos pueden dar la alarma de un posible caso de ansiedad son: la tristeza, la apatía, el miedo, el llanto, la taquicardia, mareos… Cuánto desconocemos aún, incluso se la confunde con el ESTRÉS. Entre ambas hay diferencias: La ansiedad es un estado vital de adaptación “una reacción emocional ante una situación NORMAL que se percibe como una amenaza” (Antonio Cano Vidal, Presidente de la SEAE). En el estrés los desencadenantes suelen ser situaciones muy concretas y relevantes, como el exceso de trabajo, un divorcio. Este último tiene más relación con el cansancio y agotamiento. Desde un trabajo terapéutico es posible descubrir y guiar a la persona a un “darse cuenta” que la ansiedad puede ser el resultado más bien de una actitud a la hora de enfrentarnos a la realidad. Los profesores Antonio Cano Vidal y Juan José Miguel Tobal (UCM) han desarrollado un instrumento para medir si se sufre este trastorno y en que grado, llamado Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA). Consiste en una serie de preguntas que cuantifica la frecuencia o intensidad de las reacciones de ansiedad. Para quienes estén interesados/as en este tema pueden encontrar el test en la WEBhttp://www.ucm.es/info/seas/autoeval.htm Importante: Es solo un instrumento orientativo que no reemplaza una adecuada evaluación profesional. Otro aspecto que alarma, es que la ansiedad no tiene edad. Cada vez mas la observamos en niños y niñas. Según el psiquiatra José Luis Pedreire puede haber un detonante externo o interno que es vivido como una amenaza, temor o miedo. Las relaciones familiares, en concreto la actitud y la relación con las figuras de apego son fundamentales para tratar este tema con l@s más pequeños. Estamos preparado/a para ayudar a nuestros/as hijos/as en este tema? Te sientes preparado/a para ayudarlos/as a gestionar sus temores? O antes necesitas revisar tus propios miedos? No nos han enseñado a ser super mamás o super papás, pero podemos aprender, primero, a gestionar nuestros temores y miedos. Para luego poder ayudar y acompañar a nuestros hijos e hijas. Tenemos una responsabilidad y la oportunidad de saber hacerlo. Te esperamos este SÁBADO 27 DE noviembre de 2010TALLER DE GESTIÓN EMOCIONAL para mirar a la cara a tus MIEDOS, darles su justa importancia y recolocarlos dónde tienen que estar.Más informaciónhttp://naskendi.blogspot.com/2010/10/proximo-taller-de-crecimiento-emocional.html

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El terrible miedo al compromiso por XAVIER GUIX

Xavier Guix me encanta!!! Escribe de maravilla, con una buena combinación de simpleza, claridad y confrontación. Por ello quiero compartir con vosotros/as este artículo para absorber hasta la última palabra. Xavier Guix Queremos estar enamorados y luego nos entra el pánico. Es básico conocer nuestro estilo afectivo para ser capaces de vivir acorde con él con integridad y sin hacer daño a los demás.Si corren malos tiempos para la pareja, aún anda peor la capacidad de emparejarnos. Vivimos una especie de epidemia que consiste en desear de una manera loca estar enamorados para después sufrir como una condena ese lazo por el que tanto suspiramos. El compromiso afectivo da un miedo terrible. El estilo afectivo tiene mucho que ver con cómo hemos sido amados en nuestra más temprana infancia y en cuál ha sido nuestra respuestaArrastramos la necesidad de arrastrar marcos en los que encajar nuestra existencia. Son útiles, pero también nos quitan flexibilidad Debe de ser verdad que, a pesar de lo mucho que hoy sabemos de la vida, seguimos cometiendo el error de vivir entre la felicidad y el sufrimiento. Un ejemplo lo podemos observar en los emparejamientos actuales. Nadie quiere renunciar a la pasión abrasadora del enamoramiento, pero a la vez se quieren evitar los quehaceres del compromiso. Ya ni tan siquiera sirve aquello de “ni contigo ni sin ti”. Ahora sólo funciona el “contigo, pero sin ti”. El ascenso de eso que venimos llamando miedo al compromiso afectivo está alcanzando tal magnitud, que cabe pensar si realmente es un problema sólo de miedo o si estamos ante un cambio de modelo afectivo que también está en pleno proceso de transformación. Incluso hay quien se cuestiona si no habremos sobrevalorado la pareja como forma de transitar por este mundo. Cuestión de estilos afectivosPuede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso (Honoré de Balzac)Cuando dos personas se gustan e inician ese periodo de cortejo, que hoy dura lo que dura un telediario, se ponen en juego dos estilos afectivos. Es decir, dos maneras de amar. Nadie ama igual, aunque la psicología reconoce algunos estilos en los que todos podemos más o menos identificarnos. El estilo afectivo tiene mucho que ver con cómo hemos sido amados en nuestra más temprana infancia y en cuál ha sido nuestra respuesta, es decir, con cómo hemos gestionado el apego. De eso se ocuparon hace ya unos años el psicólogo John Bowlby, además de Harry Harlow y posteriormente Mary Ainsworth. Dicha teoría del apego enfatiza la importancia del vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o sus cuidadores de referencia. Distinguieron tres tipos de apego: el seguro, el inseguro y el ambivalente. Eso lo observaron al realizar una serie de actividades, que voy a simplificar, en las que las madres dejaban al niño solo, jugando, para volver más tarde, o bien la madre permanecía en compañía de otra persona adulta. Al irse mamá, todos los niños solían llorar para luego entretenerse en sus juegos. Lo interesante llegaba al volver la madre. Los niños de apego seguro se alegraban de su vuelta y se echaban a sus brazos. Los niños de apego inseguro, en cambio, se hacían los remolones, ignorando el contacto con la madre. Como una especie de “me has hecho sufrir, pues ahora paso de ti” (¿les suena eso aún hoy como adultos?). Los ambivalentes eran los más ansiosos, reaccionando ahora de una manera, ahora de otra. Esa huella la mantenemos casi de por vida. El apego hoyNunca amamos a nadie: amamos sólo la idea que tenemos de alguien.Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos (Fernando Pessoa)Estudios más recientes han actualizado esta teoría y han adecuado los estilos de tal manera que llega a entenderse por qué tanta gente teme el compromiso. Así se puede hablar de cuatro estilos en los que todos andamos más o menos metidos: el seguro, el preocupado, el huidizo y el temeroso.A grandes rasgos, y para no andar con demasiados tecnicismos psicológicos, el estilo seguro se reconoce porque mantiene un adecuado equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal. Suelen ser personas que tienen un modelo mental positivo tanto de sí mismas como de los demás, es decir, que confían en sí mismas, con una elevada autoestima y comodidad en las relaciones interpersonales y en la intimidad. El estilo preocupado se caracteriza por un modelo mental negativo de sí mismo y positivo de los demás, con una elevada necesidad de apego. Son personas con baja autoestima, conductas de dependencia, con una necesidad constante de aprobación y una preocupación excesiva por las relaciones. En los casos extremos puede caer en conductas hostiles, como los malditos celos. El miedo a amarLa señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros (Paul Claudel)Al estilo huidizo se le puede añadir la coletilla “alejado”, puesto que viven las relaciones en un estado continuo de acercamiento-alejamiento. Son los que más dicen quererse enamorar para después sentirse con la soga al cuello. Por eso huyen. Suelen ser personas con una elevada autosuficiencia emocional, una baja activación de los deseos de apego, muy orientados al logro de sus objetivos y una elevada incomodidad con la intimidad. Por desgracia, los que sufren este tipo de apego confunden su necesidad de alejamiento con la falta de amor y por eso rompen relaciones una detrás de otra. Son los más proclives a huir del compromiso, y cuando lo logran hay que procurar no atarlos en corto. Finalmente está el estilo temeroso, con un modelo mental que podríamos caricaturizar como “yo estoy mal, pero tú estás peor”. Se caracterizan por sentirse incómodos en situaciones de intimidad, por una elevada necesidad de aprobación, por considerar las relaciones como algo secundario y por una baja confianza en sí mismos y en los demás. El estilo temeroso tiene necesidades de apego frustradas, puesto que, al mismo tiempo que necesitan el contacto

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Miedo (II) – continuación al post anterior

¿Qué hará nuestro personaje, una vez intuido o descubierto el mundo de los sentimientos profundos, de la alegría de compartir la intimidad, de tener relaciones significativas (de pareja, amistosas, familiares)? Podría quedarse dentro, a resguardo de la luz, pero ya la conoce y no podrá quitársela de la cabeza. Podrá renegar de ella y embarcarse en relaciones sustitutorias que nunca lo harán feliz, porque en el fondo sabe que solamente son sucedáneos…O podría salir a la luz. ¿Y qué es lo que se lo impide? El MIEDO. Ese miedo gestado desde la más tierna infancia, aprendido, mamado, observado, alimentado por leyendas y mitologías sobre \»el sufrimiento de amar\», entre otras. Y en este punto nos encontramos la mayoría. No queremos quedarnos, porque lo que hay no nos gusta, nos parece doloroso, frío, inhumano, pero conocido, y nos aterra salir. \»¿Y si me hacen daño?\», \»¿y si doy y no recibo?\», \»¿y si no valgo para la persona que yo elija?\», etc. Y cuando me llegan estas preguntas suelo devolver la siguiente: \»¿Qué es lo peor que puede pasar si…(te abandonan, no te quieren, das y no recibes, etc.)?\» Y, realmente, ¿qué es lo peor? ¿De qué tenemos tanto miedo? ¿Qué herida se nos abrirá? Y casi siempre tiene que ver con el orgullo, con el autoconcepto, con quienes creemos que somos. Y ahí es donde se puede trabajar, donde cada uno y cada una puede ser dueñ@ de su destino y decidir, porque si sabemos quiénes somos, si aceptamos que somos grandes, buen@s, bell@s y dign@s de amor, a pesar de que hayamos fracasado con una persona en concreto, no habrá sufrimiento. Si aprendemos por qué o para qué elegimos esa relación en particular, qué de nuestra \»oscuridad\» pusimos allí, creceremos y podremos superarlo, sanaremos las heridas antiguas y nos ilusionaremos de nuevo. Y la pregunta \»estrella\» entonces es: ¿Cómo? Y no hay una única respuesta, aunque para mí uno de los mejores instrumentos (si no el mejor) es iniciar un proceso terapéutico de crecimiento personal. y es \»terapéutico\» porque cura, porque sana las heridas, porque nos ayuda a seguir adelante sin rencor, sin heridas abiertas. Es un proceso largo, y a veces no muy fácil (es largo y complicado revertir años de vivir en la oscuridad, sobre todo si lo que aprendimos fue en nuestra infancia), pero posible. \»Se puede vivir con cicatrices, pero no con heridas abiertas\», decía mi maestro de psicodrama, y tenía razón. Si estamos sangrando, ya sea por heridas nuevas o antiguas, nuestras fuerzas no nos permitirán romper el cristal, pero si nos sanamos, podremos volcar o romper cualquier urna, e ir a por aquello que queremos. Y también entenderemos sin amargura que a veces las cosas se terminan, y perdonaremos y nos perdonaremos los errores, y podremos seguir adelante sin rencor. Desde luego que no estoy prometiendo milagros, pero mi experiencia me dice que con esfuerzo y mirando cara a cara al miedo, poco a poco se puede vencer. De hecho, una vez que descorres las cortinas, la oscuridad se repliega y podemos ver lo que \»en realidad\» hay y, nos guste o no, aprender que es nuestro y vivir con ello.

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Miedo (I)

Estamos enfermos/as de soledad y de miedo…y de miedo a la soledad. \»¿Y si…?\» es el condicional más utilizado en nuestras vidas cotidianas, y proviene directamente del miedo. Pero el miedo no es malo en sí mismo. Es una emoción básica y, como cada una de ellas, tiene un propósito y una función. En el caso del miedo, sirve para reaccionar ante una potencial amenaza, bien con la evitación (a través de la huida o de la paralización), bien con el ataque. Hasta aquí, todo correcto. Además, aprendemos a lo largo de la vida a qué hay que tenerle miedo y a qué no, de tal forma que esos aprendizajes garantizan nuestra supervivencia física y emocional. Correcto, también.¿Dónde está el problema, entonces? Mi experiencia, tanto en lo profesional como en lo personal, me revela que el quid de la cuestión está en el desarrollo de miedos a situaciones, circunstancias o eventos que no deberían generar miedo. Para mí es especialmente llamativo comprobar, cada vez en más personas, el miedo a la intimidad emocional, a los sentimientos arraigados y profundos, a la confianza, al compromiso. Y me sorprende que, además, sufran profundamente por ello (lo expresen y reconozcan o no). Y este miedo no entiende de géneros ni de edades, aunque hace un tiempo parecía más propio de los hombres alrededor la treintena. Tristemente, hombres y mujeres, adolescentes, niñas y niños se pueden ver invadidos por este miedo que los obliga a vivir solos y aislados, ansiando abrirse y aterrados y aterradas de hacerlo. En realidad, es muy parecido a vivir en una urna de cristal, viendo al otro lado lo que más se desea, pero sin atreverse a cogerlo. Y digo una urna de cristal porque la barrera es frágil, y podría ser rota con mucha facilidad por la persona, y podría abrazar el sentimiento, el objeto de su deseo, sin ningún impedimento realmente grande. ¿Por qué no lo hace, por qué no lo hacemos, entonces? Imaginemos por un momento que, desde que nacimos, las personas a las que más queremos, las que garantizan nuestra supervivencia afectiva y física, nos hubieran dicho que la luz del sol es mala. Imaginemos que, aunque jamás nos lo hubieran dicho con palabras, nunca hubieran salido de casa durante el día, nunca hubieran permitido que la luz se filtrara por las ventanas, que se hubieran mostrado angustiadas, asustadas o rabiosas si hubiéramos intentado asomar la punta de la nariz y sentir un resquicio de luz. ¿Qué habría pasado con nosotros y nosotras? ¿Qué habríamos aprendido? Por una parte, con el paso de los años, nuestros ojos y nuestra piel serían tan sensibles a la luz que en un principio nos cegaría y nos abrasaría la piel. Las sensaciones serían muy intensas, y probablemente dolorosas con el paso de los años. Además, habríamos aprendido y asimilado como algo natural vivir en la noche, no salir al sol, y nos daría miedo pensar siquiera en hacerlo. Sin embargo, habría historias de \»aquellos y aquellas que salieron a la luz\», u oiremos risas y sonidos de juegos fuera durante las horas del día. Habrá quien entonces se pregunte por la luz, por cómo sería sentirla, por cómo sobreviven quienes están \»allí\»…y se asomará. Y entonces, superada la ceguera inicial, una vez que sus ojos se vayan acostumbrando y su piel lo soporte, podrá mirar y ver lo que hay allí. Y se asombrará, y lo deseará, porque los seres humanos estamos hechos para buscar y desear la seguridad, el reconocimiento y el afecto en la relación con los otros. Y entonces \»lo oscuro\» le parecerá insuficiente, gris, privado de colores, un mundo dominado por el miedo, por la rabia, por la incertidumbre. ¿Y qué hará entonces?… (Continuará…. en el post siguiente. No te lo pierdas!)

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Hemos recibido un PREMIO!!

Hola amigas y amigos! Hoy he recibido una gran sorpresa que me llena de alegría. Nuestro espacio de crecimiento personal ha recibido, de nuestra amiga Déjame un Poema, el PREMIO: \»Muchas Gracias al blog amigable\» Para mi es un gran honor recibirlo y compartirlo. GRACIAS!!! GRACIAS!!! Con este PREMIO \»Muchas Gracias al blog amigable\» son recompensados/as bloggers que transmiten mensajes de enseñanzas personales, culturales, éticos, literarios, etc. Que mediante sus escritos compartidos demuestran su creatividad por el pensamiento vivo; transportando enseñanzas, aprendizajes, experiencias de vida!!! Estos sellos se crearon con la intención de promover el compañerismo entre los bloggers, una forma de mostrar cariño y reconocimiento por el trabajo. Quienes recibimos este estimado PREMIO, debemos cumplir algunas reglas de cortesía: agradecer el premio al blog que nos lo ha concedido. colocar el sello o imágen distintiva del premio. seleccionar nuevos blogs o merecedores del premio. indicar el motivo por el que han sido escogidos. dejarles un mensaje anunciando el premio concedido. En primer lugar, agradezco este PREMIO a nuestro blog amigo http://dejame-un-poema.blogspot.com/ que recomiendo visitar para deleitarse con la lectura de sus poemas. En segundo lugar y continuando con los motivos de asignación dados por mi amiga Déjame un Poema, quiero distinguir con este premio a la Mujer luchadora, trabajadora, madre, amiga, inteligente y soñadora que sigue adelante afrontando dolor, alegrias y nunca pierde su capacidad de amar. Además son mujeres que encuentran tiempo para trasmitir sus aprendizajes, experiencias y aportan su granito de arena al desarrollo personal, al cambio social y a la mejora de la calidad de vidas de quienes leemos sus escritos. Queridas amigas, no siempre encuentro el tiempo para visitarlas y dejaros algún comentario pero las sigo y se de vuestros ricos aportes, por ello recomiendo a todos/as pasar y visitarlas. Mis elegidas son madres, poetizas, creativas, formadoras, terapeutas: M.Paz http://unrinconparacrear.blogspot.com/ Jennifer http://rincon-psicologia.blogspot.com/ Montse http://buenhabit.blogspot.com/ Claudia http://caminosinsenderos.blogspot.com/ Montse-El alma de las flores http://montse55.blogspot.com/ Laura http://femeninoyplural.blogspot.com/ Ileana http://www.tenemostetas.com/ Sonia http://mamaparatodalavida.blogspot.com/ Rosalie http://sifuerapoetisa.blogspot.com/ Carmeloti http://carmeloti.blogspot.com/ Espero que reciban este premio con mucha ilusión!!! Todos los blogs que sigo y que me aportan tanto son merecedores de un reconocimiento. Gracias a cada uno! Un fuerte abrazo Carina

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¡No suma! ¡No resta! ¡Se multiplica… El amor!!

14 de mayoHoy escribo este post desde la clínica N.S. Del Rosario en Madrid. No puedo hacer mucho, me siento un poco cansada y dolorida pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que en frente mío tengo a una belleza que ha nacido hace a penas dos días, es un proyectito de mujer -cariñosamente hablando-. Sencillamente es perfecta y preciosa, que mas puede salir del corazón de una mamá super orgullosa! Su nacimiento estaba programado para el jueves 13 con cesárea porque ella decidió pasar 40 semanas sentadita. Pero no permitió que el mundo exterior decidiera por ella su momento, su salida de ese pequeño universo protegido y su entrada a este mundo que ya conocemos. Y así, fuera de todo pronóstico, un día antes de la fecha programada, juntas rompimos aguas a la madrugada.Esta sensación de que ella lo decidió, que ella lo determinó, me inunda de alegría. Ojala hubiese sido todo mas natural pero no puedo ser así.Me quedo con el regalo que mi pequeña hija me ha hecho: sorprenderme de la fuerza de la naturaleza, sorprenderme de lo maravilloso de la maternidad, de la vida, del sentimiento de ser madre por segunda vez. En estas ultimas semanas me rondaban algunos pensamiento sobre si seré capaz de ser justa, equitativa en el amor y en los limites para mis dos hijas, sin caer en el error de establecer diferencias o comparaciones. Hace tiempo en una conversación entre parejas amigas, la mayoría padres y madres de sus primeros hijos o hijas, comentamos la creencia (miedo por detrás) de no saber, de no poder… querer a otro hijo/a como el primero. En ese momento nuestros corazones de padres y madres coincidían que todo el amor del mundo lo ocupaba una sola personita: el/la primogénito/a de cada pareja allí presente. Pero en esa misma reunión alguien nos dijo: “no se suma, ni se resta, se multiplica”. Hoy con mi beba durmiendo en frente de mi y mi otra chiquita bonita de 4 años al cuidado de su abuela y abuelo por estos días, confirmo que nuestros corazones estan preparados para multiplicarse de amor y expandirse, al punto de salpicar todos los rincones. Pero… no están exentos de sufrir un torbellino de emociones encontradas, al menos el mío. No sabía a ciencia cierta cuales sentimientos me invadirían. He sentido cosas que no pensé que sentiría. Las he compartido con una amiga que recientemente ha sido madre por segunda vez. ¿Por que no me había comentado nada de estos sentimientos? ¿Acaso ella no los había sentido? Pues sí! Pero no hablamos de ello. ¿Sentimos culpa? Nos lo guardamos casi todo y van quedando en los recovecos de nuestra alma hasta que poco a poco se desvanecen para dar paso a la realidad y al verdadero sentir, sin miedos, sin culpas, sin contradicciones. El más extraño y sorprendente de mis sentimientos fue, para mi sorpresa, el sentir que estaba siendo “infiel”, sí infiel, a mi primera hija, a mi pequeña bonita que vengo amando con todo mi ser desde los últimos 4 años como si mi corazón solo tuviera espacio para ella… y de repente hay otra chiquita con piel más suave. Aún me faltan fuerzas. Lo que deseo hacer bien pronto es abrazar a las dos, levantar a las dos y tirarnos en la cama a llenarnos de besos y… ¡A saltar sobre el colchón quien pueda hacerlo!

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¿Conseguir el éxito o evitar el fracaso? ¿En que bando estas?

Podemos ir por la vida asumiendo dos actitudes diferentes en función de cómo orientamos nuestras motivaciones: buscando el éxito, o todo lo contrario, buscando evitar el fracaso o los errores. ¿En que se diferencian? Aunque ambas motivaciones pueden llevar al éxito, el camino recorrido o el proceso para conseguirlo es el que marca la diferencia. Las personas motivadas en el éxito se sienten mas seguras, tranquilas, menos preocupadas, son optimistas, van hacia delante, no temen a los desafías, a lo desconocido. Se lanzan a los nuevos retos y oportunidades, con lo cual tiene más oportunidades de acercarse al éxito. Las personas que procuran evitar el fracaso o los errores, pueden también ser exitosas, pero en su camino es posible que caigan con más facilidad en el estrés. Son más temerosas, inseguras, de detienen en los obstáculos o inconvenientes. El miedo puede llegar a ocupar un lugar importante en su vida, limitándoles el camino o las oportunidades de éxito. ¿Sabes cuál de las dos motivaciones es la que te orienta en la vida? ¿Te habías detenido a pensarlo? ¿Te propondrías hacer algún cambio? Nuestras motivaciones pueden ser intrínsecas, cuando hacemos algo por el sólo placer que nos proporciona esa actividad, cuando nos proponemos conseguir algo y hacemos todo por alcanzar ese propósito. Esa energía que nos impulsa surge desde el interior. En cambio, la motivación extrínseca depende de factores externos, ya no depende tanto de uno/a mismo/a, sino del contexto, del entorno, de lo que viene de fuera -trabajar para recibir un salario a fin de mes-. En nuestras manos y capacidad está el “hacer” para auto-motivarnos. Algunos ideas para conseguirlo: Lo más importante es que la motivación sea intrínseca, personal, “lo hago por mí y para mí”. No generada desde el exterior. Un ejemplo sería -\»voy al gimnasio para sentirme mejor\» – o – \»voy al gimnasio porque mi amiga me ha pedido que la acompañe\»- Cuando cambie la situación externa es posible que se abandone el propósito, que no se mantenga en el tiempo. Lo impuesto no perdura. Comienza elaborando un pequeño listado con tus motivaciones principales. Convierte esas motivaciones en metas más pequeñas, en objetivos a corto plazo y alcanzables, que te permitan empezar a actuar. De esta forma evitas el estrés y la decepción por no alcanzarlos. Traza objetivos acorde a tus capacidades personales. Para ello debes conocer bien tus capacidades. Evita las metas demasiado ambiciosas solo te traerán decepción y frustración.Si es necesario, reformula los objetivos una y otra vez hasta conseguir aquellos asequibles, viables. Es importante que sientas que esos objetivos los puedes conseguir. Expulsa aquellos pensamientos negativos, derrotistas. Suprime todas las expresiones de lamentos o victimismo, sólo alimentan la desesperación. Ten siempre presente que no todo saldrá a la perfección. Así podemos preveer la decepción ante posibles obstáculos e inconvenientes. Déjanos tu comentario. Gracias!

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Laura Gutman: Dile que le quieres

Hola nuevamente, en esta ocasión quiero dejarles en compañía de un breve artículo de Laura Gutman. Que lo disfruten!! Dile que le quieres Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida…eres un encanto…cariño…mi corazón…mi amor…mi cielo…qué guapo…qué listo…¿Estamos sonriendo? Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: qué tonto eres…pues sólo sabes mentir…que si sigues así se lo diré a tu padre…eres malo…no te quiero… ¿acaso no comprendes?… ¿eres sordo?…distraída como su madre…¿Estamos compungidos? Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es. El niño pequeño no pone en duda lo que escucha de los mayores. Puede ser doloroso o gratificante, pero en todos los casos, la interpretación de los adultos es absolutamente certera para el niño que aprende a traducir al mundo a través del cristal de los mayores. En este sentido, la intención con la que hablamos con los niños es importante. Si los amamos de verdad, seguramente nuestras palabras estarán cargadas de sentimientos cariñosos y suaves. Pero si estamos llenos de resentimiento, destilaremos odio aún cuando los niños no tengan nada que ver. Es verdad que hay situaciones donde el niño se equivoca o hace algo inadecuado. Pues bien. Una cosa es conversar sobre eso que “hizo” mal, y otra cosa es que ese acto lo convierta en alguien que “es” malo. Sólo nuestro rencor puede confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “es” en la medida que es malo, y para ser malo, tiene que seguir haciendo todo lo que haga enfadar a sus padres. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser amado sin condiciones. Para el niño “eternamente malo a ojos de sus padres”, siempre aparecerá otro individuo que actuará el personaje opuesto: “el eternamente bueno”. A veces es alguien tan cercano como el propio hermano o hermana, u otra persona muy próxima a la familia. Allí, en ese personaje, -no importa qué es lo que haga- recaerá toda la admiración y será nombrado por los padres como alguien “bueno, inteligente y listo”. Esta es la prueba fehaciente de que no se trata de lo que cada uno es o hace, sino de la necesidad de los adultos de proyectar polarizadamente, nuestros lados aceptados y nuestros lados vergonzosos en otros individuos, para no hacernos cargo de quienes somos. Y también para dividir la vida en un costado bien negro y en otro bien blanco, de modo de tener cierta sensación de claridad. Que por supuesto no es tal. Parece que los adultos necesitamos mostrar todo lo que los niños hacen mal, cuán ineptos o torpes son, para sentirnos un poquito más inteligentes. Es una paradoja, porque al actuar de esta forma, es obvio que somos increíblemente estúpidos. Sin embargo las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, generosos, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de colores y sueños, salvo que estemos inundados de rabia y rencor. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Parece que nuestra generación es bisagra en la evolución de la sociedad occidental. A las mujeres nos toca aprender a trabajar y lidiar con el dinero. A ser autónomas. Nos toca aprender sobre nuestra sexualidad. A re aprender a ser madres con parámetros diferentes de los de nuestras madres y abuelas. Y nos toca aprender a amar. Por eso es posible que sintamos que es un enorme desafío y además es mucho trabajo, esto de criar a los niños de un modo diferente a como hemos sido criadas. Es verdad. Es mucho trabajo. Pero se lo estamos ahorrando a nuestra descendencia. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más. Laura GutmanEs argentina, terapeuta familiar y escritoraLleva publicados varios libros sobre maternidad, paternidad, vínculos primarios, desamparo emocional, adicciones, violencia y metodologías para acompañar procesos de indagación personal. Es colaboradora habitual en numerosas revistas en Argentina y España. Dirige Crianza, una institución con base en la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una Escuela de Capacitación Profesional y un equipo de profesionales que asisten a madres y padres. Carina Sampó

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